martes, 28 de diciembre de 2010

Fuiste bueno, pero debo decirte adiós

 

No me caracterizo por mi originalidad. Yo también voy a recurrir  a la remanida retórica findeañística.

Como les dije, me gustan los números pares. Y este año, además de ser par, era redondito. En lo personal fue un muy buen año.

Hubo reencuentros, nuevos proyectos...  Decidí empezar a escribir, algo que siempre me gustó y nunca me había animado a hacer. Claro, algunos lamentarán esta decisión. A ellos les pido mil disculpas.

También hubo algunas cosillas que interrumpieron mi armonía, paz y felicidad, pero... ¿quién no las tiene?

Obviamente, debido a mi ascendencia y a mi sentido trágico de la vida, paso a enumerarlas: la falta de imaginación de mi vecina y el consiguiente corte de gas hace casi cuatro meses,  la falta de luz en reiteradas oportunidades, el camping en mi vereda, los bocinazos constantes, obras en construcción,  las calles y veredas que parecen un campo de prueba de misiles... Seguramente me estoy olvidando de varias cosas.

¡Ah! El machucamiento de mi dedo chiquito, dos veces en este mes. Y, si, ¿quién me manda a llevarme por delante, y patear accidentalmente, el marco de la puerta con mi dedo meñique?.

No es que sea una especie de hobbie, o que sienta placer al patear los marcos de las puertas. Más bien, lo atribuyo a dos cosas: a mi problema piesístico y, en segundo término, pero no menos importarte, a que debería estar más tiempo con mi cabeza en este planeta. Soy un poquitititito distraidita, y modesta…

Besooo.

luces

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