miércoles, 26 de enero de 2011

Postergación Ardiente

¡Qué calor hizo ayer! Fue increíblemente increíble. No sé cual será la sensación que tiene un pollo al entrar al horno, pero debe ser algo bastante similar a lo que sentimos ayer.
Una de mis tantas falencias, y son muchas, es que soy una persona un tanto postergadora. El "dale, vamos mañana" en mí es bastante frecuente. La cuestión es que el mañana llega inexorablemente y ese plusito que me quedaba se evapora con el nuevo día.  Es ahí cuando aparece el hecho postergado diciéndome: "Me dejaste para hoy, ¿te acordás?".
Tampoco lo tomen así. En general no escucho voces. Bueno, casi nunca, sólo la de mi conciencia. ¿Está bien? Esa es la prueba palmaria de mi sanidad mental. ¿No?
Volviendo al planeta y sin irme más por las ramas, lo que quiero decir es que habíamos, en realidad había  yo misma y en primera persona, dejado varias cosas para “el lejano mañana”. Que llegó con todo el calor de la década, o tal vez del año, pero calor hizo.
Como no se podría seguir con mi plan dilatorio, tomamos coraje, al toro por las astas, agua, mucha agua  fría y al horno.
De más esta decir que sobre el pavimento se podría cocinar un huevo, paella, bife a la criolla o lo que te dictara tu creatividad culinaria. Las ojotas te quedaban pegadas al piso,  el alquitrán estaba casi en estado líquido al igual que nuestro cuerpo y ropa.
Y ni  hablar del humor que tenían nuestros congéneres,  el calor exacerba los ánimos de una manera inenarrable. Menos mal que llegó la lluvia ...
Por eso gente, si nadie va a hacer nada con el temita del calentamiento global, nos convendría ir viendo de poner un aire acondicionado, grande, bastante grande. Eso sí, por las dudas que sea frio - calor, son unos pesos más pero …
Besoo.

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