lunes, 28 de marzo de 2011

El sentido de tus ojos

La naturaleza sabiamente nos doto de dos ojos. Con ellos distinguimos lo negro del blanco y el alto cielo su fondo estrellado, y en las multitudes a nuestro ser amado.
También nos permiten mirar lo que nos gusta,  los precios, cuando viene el colectivo, y para los dos lados antes cruzar la calle. 
Lo que no llego a comprender, entender o internalizar, es el porque hay gente que camina mirando para atrás, o para el costado. O para donde sea, menos para donde camina, 
que da la casualidad que es para adelante. Si tuvieran la suerte de tener autonomía ambulatoria como el cangrejo, estaría de acuerdo. Y hasta los estimularía. Es más pondría 
carteles murales y pasacalles con la leyenda: “Caminen para donde quieran y que sus ojos lo sigan como puedan”.
No estoy incluyendo en esta clasificación a esos nenes que lleva su mamá a la rastra, por que quedan extasiados con lo que ven en alguna vereda, o vidriera, o negocio, o perrito, 
o mosca que paso volando. Ni a esos señores excesivamente aduladores o zalameros, conocidos vulgarmente como babosos.  Que quedan atónitos como carentes de voluntad, 
ante la primera proa o popa, con un poco de volumen que se les cruza. Y que siguen y persiguen con los ojos hasta que les alcanza la vista o hasta que se llevan algo por delante. 
Lo que ocurra primero, aunque a veces suele ser simultáneo. 
Me refiero en particular a esa gente que camina, tal vez habitualmente, desafiando a las leyes naturales sin notarlo. Esa gente que se mueve zombinalmente, por que su atención ha sido captada por quien sabe que cosa. Lo que los impulsa  automática e inexorablemente encima tuyo, como si fueras el 
blanco donde una fuerza sobre humana se empeña en hacerlos impactar. En esos casos las soluciones son escasas, tu única salida que  tener la claridad mental, y el lugar físico suficiente como para esquivarlos. 
Claro, cuando nada de eso se conjuga, lo único que te queda es aferrar los pies al terreno para soportar lo más estoicamente posible la irresponsable y desatenta embestida. Y 
esperar la pertinente disculpa que, no en todos los casos llega.
Por eso gente, tomemos como ejemplo la conducta que llevamos en la vida, de ir siempre adelante. Acostumbrémonos a seguir el sentido de nuestros ojos. Que para eso nos los 
pusieron donde nos los pusieron. 
Besooo.
 

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