jueves, 3 de marzo de 2011

Según la cara…


El nombre te designa ,  te distingue, es una parte importante de tu persona. Por él se te conoce. Y aunque sabés que varias personas pueden tener tu mismo nombre, igualmente lo considerás tuyo, único,  definitorio y distintivo.
No sé si será una fobia, una tara o simplemente una manía. Desconozco cual es la razón que me impulsa a hacerlo. Pero siempre lo hago, tal vez se deba a que algún laberinto de mi cerebro no esté del todo terminado o haya quedado con alguna imperfección. Otra de las posibilidades sería que fuera algo hereditario. En ese caso,  culparíamos a la genética.
Ignoro que será, pero es. Y lo que es, es. Y para mi ese "es", representa un problemita y/o inconveniente que ha generado un sinnúmero de mal entendidos, papelones, papeloncitos, vergüenzas y  vergüencitas. En fin no soy una persona que se avergüence fácilmente, pero tampoco tengo la cara de piedra.
Después de tanto prolegómeno tratando de evitar el bochorno, ahí va otra confesión vergonzante. Hay caras que me sugieren nombres, no todas. Para que lo entiendan mejor, pongo el nombre de acuerdo a la cara.
Generalmente el nombre que puse no coincide con  el real, pero es bastante más lindo. O por lo menos a mi me lo parece.
Por más que me esfuerce, no registro el nombre real y sigo llamando a la persona por el nombre que me sugiere su cara.  No se que diagnostico daría un psiquiatra.
Tengo muchos, muchos ejemplos. Aquí transcribo dos que me hacen poner colorada:
Durante todo un año llamé  Sonia a una compañera de facultad. Cuando fuimos a inscribirnos para el año siguiente, le pregunte "¿Por qué pones Andrea?". "Por que me llamo así.", me contestó. 
Mi amiga Alba (que sí tiene cara de Alba) había etiquetado en Facebook unas fotos que nos sacamos en una reunión del colegio, con las hermanas. Yo le porfiaba que la etiqueta estaba mal, que la hermana se llamaba Ramona, no Josefa.
Un día le pregunté a una de las hermanas como estaba la Hna. Ramona. Ella me respondió que no había nadie con ese nombre. Le dije "¿Cómo que no?". Traté entonces de refrescar su memoria describiendo  a la religiosa en cuestión.
En síntesis lo único que tenía de Ramona la Hna. Josefa era la cara. Desde ese momento nadie confía en mí nombrísticamente hablando.
Besooo

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