miércoles, 27 de abril de 2011

Barahúnda en el camino.

Como he dicho varias veces, las vereditas porteñas siguen dandome tema, y dan para todo. Están poceadas, destripadas, encharcadas, tienen vestigios o alguna que otra baldosa, vallas, etc.

No obstante lo cual, además del ya natural transito peatonal y vehicular. También se las usa como una especie de SUM (Salón de Usos Múltiples). Sirven como salón de ventas, espacio publicitario, patio de juegos, sala de recepciones, lugar de encuentro, camping, drenaje de aires acondicionados, estacionamiento, pista de patinaje, y afines.

El caminar por la vereda dejó de ser algo rutinario, para convertirse en una aventura que te sorprende a cada paso y en cada segundo. Podes toparte con gente apurada, niños felices, perritos hermosos y sus popos no tan bellos, mochilas, changos, cochecitos de bebe, gente apurada, oficinistas, y….

La ultima adquisición, modalidad, uso, costumbre o como sea que se llame, se diga o se estile: motos y bicicletas circulando por nuestras mal tratadas aceras.

Si bien la mayoría de nosotros no se entero, ellos si, ahora ciclistas y motoqueros apurados pueden circular tranquilamente por las veredas. No se si será un DNU (Decreto de Necesidad y Urgencia), Ley Nacional o que es lo que es señorita como decía la Hna. Victoria. Lo se si sé es que atrás quedo el uso de las tan requeridas bicisendas. Eso no les era suficiente, querían más y lo tomaron.

Ahora circulan por las calzadas con todo orgullo, derecho, convicción y tranquilidad. Los ves venir como felices propietarios de nuestro ex bastión peatonal.

Claro, los ves venir en el mejor de los casos, por que a veces los escuchas, y eso es lo peor, por que no los ves, y cuando no los ves ahí es el problema por que solo escuchas, y si los escuchas y no ves el temor te invade por que puede ser tarde, a pesar que el sonido llegue antes que la imagen. Eso te da que pensar, y pensas y te preocupas, y te preguntas: ¿Qué pasaría si ellos no te escuchan y tampoco te ven?

Damas y caballeros, es oficial, los peatones hemos perdido las veredas. ¿Qué nos queda ahora? ¿Circular por las despreciadas bicisendas?

Tal vez lo mejor sea que nos pongan corredores aéreos. Si eso, corredores aéreos a los que accedamos por ascensores totalmente vidriados o escaleras mecánicas, que desemboquen en una cinta transportadora transparente, con distintas alturas por si tenes vértigo…

Si, esta bien, lo reconozco, me deje llevar y me fui un poquito de tema. ¿Saben qué? mejor devuélvanos nuestras veredas. Nos las hemos ganado a base de torceduras, salpicaduras y tropezones.

Besooo.

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