martes, 19 de abril de 2011

Lúdica mente

Como todo mortal, tengo un costado bastante indagatorio. En realidad, para ser rigurosa, no existe una definición que lo contenga o describa en su totalidad.

Es más, tendría que utilizar dos palabras que deberían fundirse en una, para conseguir la   definición definitoria.

Tal vez podría definirlo o encuadrarlo, como algo imaginariamente indagatorio. Lo que en buen y cotidiano criollo, significaría algo así como que soy una tanto chusma, y si, un tanto chusma pero una chusma libérrima.

Es decir, no me interesa el cotilleo cotidiano, el saber donde, a que hora, con quien y para que. Otra vez entran en juego las definiciones y rótulos, en este caso encuadraría mi afición como “chusma de la vida misma”.

Cuando era chica lo hacia con algunas muñecas, pero crecí. Hay gente que me invita, casi me provoca, a hacer un juego mental. El juego consiste en imaginar como será su vida, su casa, su trabajo, su familia, sus amigos, su pasatiempo, su ambiciones, sus secretos más profundos, etc. Lo extraño es que no todos los seres de la tierra atrapan mi atención, solo ocurre con algunos.

Desconozco la razón o razones que desencadena o desencadenan este juego de mente. Lo curioso es que yo misma desconozco la composición alquímica que oficia como disparador lúdico.

Tal vez sea ese no se que, ese gesto, ese rasgo, ese que se yo, que me compele a armar un rompe cabezas de suposiciones, cuyo único basamento es mi ilimitada imaginación. Y me compromete a dar una personalidad, una vida, un habitad, usos y costumbres a alguien que veo por algo así como medio segundo.

Constituye todo un desafío, por que implica recopilar datos suficientes (naturalmente imaginarios), para conformar una suerte de biografía no autorizada.

Y que como tal, se aleja un 110% de la realidad. Aunque quizá no tanto, después de todo ¿Quién puede saberlo?

Besoo

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