martes, 24 de mayo de 2011

En equilibrio

Una de las habilidades que compone mi microscópico patrimonio habilidístico es el equilibrio. El equilibrio físico, obviamente. El marular, tal vez por el momento esté un poco desordenado, o patas arriba, pero estoy trabajando arduamente en ello.

Mi equilibrio físico ha sorprendido a grupos heterogéneos y variados. He dejado a varias personas con un "Oooohhh" colgado de su boca semiabierta en señal de sorpresa. No es que cruce por una cuerda floja, frente a multitudes, que va desde un edificio a la punta del obelisco. Tampoco mi habilidad consta en pararme en la punta de una pirámide humana levantando una pierna, con una bandera en una mano y tocándome la punta de la nariz con la otra.

No, nada de eso, lo mío es más casero, más original. Al menos así lo creo yo. Quizá esta habilidad la tenga mucha gente, no lo sé, esta es la primera vez que la hago publica. Basta de prolegómenos, creo que ya creé mucha expectativa, tal vez demasiada.

Mi habilidad en realidad podría dividirse en dos: puedo ponerme un jean con zapatos, zapatillas, sandalias, suecos y hasta botas. Pero si la botamanga no da por que es muy angosta, emboco la pierna del pantalón y ahí mismo engancho el zapato, o calzado como diría mi tía Elsa.

Cuando era chica, y no tanto, me gustaba caminar por las paredes que oficiaban de baranda en la terraza. No daban al vacio sino a otro techo más bajo, pero me encantaba hacerlo, y probar mi coraje yendo cada vez un poquito más lejos. Hasta que un día mi mamá vio en la casa de al lado, la sombra que yo proyectada subida en la pared. Eso termino mi carrera. En ese momento lamenté no ser como Peter Pan, y al igual que él, haber perdido mi sombra. No sé porqué el se hacía tanto problema por haberla perdido, en mi caso el haberla perdido hubiera augurado tal vez una carrera exitosa. En fin.

Quizá por eso para mi tenga tanta importancia el equilibrio en las cosas, y el mantener ese equilibrio pase lo que pase. El cada cual con su cada cuala, la de cal y la de arena, el no ponerte gargantilla o un collar importante con aros largos, el usar el pelo recogido si usas una prenda con un cuello importante.

Y sobre todo y por ningún motivo, ninguno, aunque lo veas en tele, eso no garantiza nada, no quiere decir que este bien, ni es sinónimo de buen gusto. Así que por favor no lo hagas, no seas imprudente, como diría la tía Vina. Nunca te pongas un escote ataviado con plumitas y una carpetita en la cabeza como el que tenía la señora en el Martín Fierro. No queda bien. ¿Quién la dejo salir así? Algunos tienen el corazón de piedra.

Besooo.

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