viernes, 3 de junio de 2011

Azoramiento electoral

¿Me parece a mí, o estas son las elecciones más enigmáticas y/o improvisadas desde que tengo memoria? Cada vez entiendo menos a la dirigencia política.

Hasta ahora candidatos lo que se dice candidatos, independientemente de su votabilidad, viabilidad o elegibilidad, sólo hay tres confirmados. Para no dar lugar a especulaciones voy a mencionar a la dama en primer término: María Eugenia Estensoro, los otros dos candidatos serán mencionados por riguroso orden alfabético Daniel Filmus y Mauricio Macri.

De los demás estamos en plenas ascuas. Y si los hay, utilizaré el mismo principio que con las brujas que nadie las vió, pero, tal vez que las hay las hay. Porque yo no los ví, o los desconozco, o ya me marearon con tanto cambio, subida y bajada, postulación y despostulación.

Se hacen pactos que no llegan a nada. Se ensayan fórmulas, que se elogian, que se ponderan, se dan como una panacea universal. Y después se cambian, así como así, sin dar una razón, tan livianamente, tan rápido, tan fácil.

Entonces nos preguntamos ¿Cuál es la formula buena, la de antes o la de ahora? ¿Se cambió porque dieron mal las encuestas, porque no hubo acuerdo, porque no se conciliaron posiciones? ¿Cuál era el mejor candidato, el que se fué o el que se quedó?

Esto abre un abanico inconmensurable de duda y confusión. Tal vez sea que mi marulo esta en huelga, o muy fatigado, o muy exigido. Quizá se niega a comprender, y nada sea tan complicado como parece.

De lo único que estoy segura es que mi duda existencial se incrementa y adquiere bases sólidas. Mi no aparición en los padrones contribuye a acrecentar mi sensación de desorientación y desasosiego.

Los eternos cuestionamientos se dan cita en este festín de enigmas. Acuden el ser o no ser, el si pienso luego existo, el en realidad existo para todos menos para ellos. El y si finalmente apareciera ¿donde apareceré? ¿Acá o allá? También desconozco si voy o no voy, y si voy, voy conmigo misma, o me alío con alguien, y ese alguien va a ir sólo o consigo sismo.

Estas reflexiones  hacen que arribe a una sola y única conclusión: solo sé que no se nada, pero no filosóficamente como Sócrates, sino de verdad no sé nada.

Besooo.

Buen fin de semana.

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