viernes, 29 de julio de 2011

Argentinos hsta en la Luna

Cuando era chica, mi mamá siempre me acusaba de estar en la Luna de Valencia. Es que yo era... bueno, soy, un poco distraída. La pena es que mi mamá aludía y aun alude a la Luna de Valencia. Tal vez si hubiera dicho sólo que estaba "en la Luna", quizás me hubiera inspirado a hacer un pingüe negocito, como el que voy a narrarles.
El Tratado de Espacio Exterior, establecido por la ONU, señala que ningún gobierno puede adueñarse de la propiedad de ningún planeta o estrella. Pero, nada dice sobre los particulares. Entonces el pícaro Sr. Dennis Hope, ni lerdo ni perezoso, enunció: “Si no es de nadie… ergo, es mía”.
Y así fue que en el año 1980 el Señor “Esperanza” (Hope), sin tan siquiera despeinarse, se metió a la laguna legal dejada por la ONU, dió unas brazadas, y cuando hubo hecho pie registró el satélite y todos los planetas del sistema solar a su nombre.
Pero esto no fue todo. Su aguda astucia (y mayor caradurez) lo llevó  más allá, lejos, lejísimo, más lejos aún de donde el diablo perdió el poncho. Porque no contento con haberse apoderado de nuestro único  satélite y sistema solar incluido, dió un próximo pasito de astronauta y en él dividió a la luna en pedacitos, y comenzó con su venta mediante la Embajada Lunar. Sí, así como lo leen sus ojos.
Vendió terrenos a 6 millones de personas de 80 países del mundo y a más de mil corporaciones. Son terrenos de 4000 metros cuadrados. Por si alguien está interesado aquí tienen los valores: U$S19,99  el terreno (está en oferta), además se paga U$S 1,51 de impuestos, porque si hay algo que Don Hope detesta es la trasgresión de las leyes. Me olvidaba si quieren una foto satelital de su lote con su nombre impreso tienen que agregar un costo de U$S 2,50. Eso sí, se las envía a cualquier parte del mundo por el pago de unos módicos  U$S12,50. Es decir, todo el paquete por U$S 36.50.
El título de propiedad se entrega con un certificado personalizado de la escritura de compra, una foto satelital de la propiedad e información geográfica para ayudar a localizarla. Lo que no va a ser tarea fácil, es todo tan reciente que todavía no pudieron hacerse una escapadita para colocar los postes y el alambre para la delimitación de los terrenitos mejor dicho o luninitos. Árboles al menos todavía no hay, calles tampoco, así que traten de no perder esos datos porque si no van a estar en problemas.
Y esto no es todo señoras y señores. Según un informe de la Embajada Lunar, ¿a que no saben cuántos de nuestros compatriotas adquirieron su pedacito de luna? 1741 y adquirieron un total de 2000 hectáreas a un precio de 150.000 dólares. En fin… a falta de buzones, buena es la luna.
(Fuente lanación.com)
El domingo los porteños vamos a ejercer nuestro derecho ciudadano, hagámoslo en paz y a conciencia.
Besooo.
Buen fin de semana :-D

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