miércoles, 13 de julio de 2011

Del tiempo extraño…

Respiro profundo, libero mi mente y trato de comprender lo que pasa. No es fácil, no puedo compararlo con nada conocido, busco en mi cabeza pero es inútil, esta vez no hay patrón, ni punto de referencia. Estoy azorada, no llego a comprender de que se trata, en que consiste, cuales son las reglas. Todo escapa a mi comprensión y a mis conocimientos preexistentes.

Tal vez esté asistiendo al nacimiento de un icono, un hito, un quiebre en la historia. Se trata de algo conocido y popular, muy popular, muchas personas participan. Solo soy una espectadora, una extraña, una inmiscuida que mira sin comprender y no participa.

Estoy fuera de este universo que me es extraño, por eso trato de concentrarme, de utilizar todo mi interés para tal vez lograr la integración con lo que me es ajeno, Para alcanzar mi meta anulo todo pensamiento, pongo mi mente en blanco y convoco a mis sentidos.

Mi atención es completa, trato de ver donde no veía, como si viera por primera vez, como si fuera una observadora de otro planeta. Intento no perder ningún detalle de lo que pasa en mi derredor.

Mi mente se aclara, el pensamiento vuela, las ideas se suceden y las similitudes para lograr una descripción van apareciendo. Mientras tanto los seres caminan apurados, trastabillando. Se llevan por delante unos a los otros, a veces con violencia otras por distracción.

Transcurre en distintos escenarios y terrenos, pero eso no les importa, nada los detiene. Saben donde van y como van. Todos parecen ser contendientes de todos en esta contienda multitudinaria, todos están ávidos de medir fuerzas, de probarse los unos a los otros.

Lo importante es llegar y para eso se utilizarán todos los métodos que sean necesarios para inhibir al rival, para superarlo, para dejarlo fuera de la competencia. Lo importante es llegar, pero lo más importante es llegar primero. No importan las consecuencias, ni las distancias, ni los escollos. Ellos todo lo superan, su temple es su motor y su guía.

Hay una meta que yo desconozco, pero ellos sí conocen y reconocen. Ella esta ahí esperándolos, otras veces estuvieron ahí. Tal vez estén a punto de alcanzarla, y la tengan ahí, al alcance de la mano.

Ellos la presienten su meta, la sueñan, la disfrutan. La alcanzarán después de un trabajo arduo, en ocasiones ingrato y desgastante. Pero pronto todo quedará atrás, el llegar borra todo. Allí como tantas otras veces quizá se encuentren con seres queridos, familiares o tal vez amigos. Todo reconforta.

Sigo caminando como puedo por la Avenida Rivadavia hacia Flores. Entonces todo se hace claro, clarísimo, la información atraviesa mi cerebro como un rayo, todo se arma en mi marulo como un rompecabezas instantáneo, miro la hora y lo confirmo. Son las seis de la tarde, hora pico... solo a mí se me ocurre caminar por acá a esta hora.

Besooo.

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