miércoles, 31 de agosto de 2011

Su ausente omnipresencia

Esta vez las opciones solo se reducían a dos. No había más posibilidades que esas. Eran antagónicas, diametralmente opuestas, rivales eternas, extremas. No cabía en este universo de situaciones un término medio, ni medias tintas, ni grises. Tan sólo blanco o negro.
En este caso oficiaría como tener una posición tomada, como elegir un lado, una ideología, una religión. Tener una creencia, o una camiseta. Se puede ser o no ser, estar o no estar, parecer o no parecer. Pero todo tiene que ser en forma absoluta, contundente, tajante.
No se puede estar en dos lugares al mismo tiempo. Se está en uno o en otro, no en ambos. Es materialmente imposible,  no somos omnipresentes,aunque nos gustaría serlo. Claro, no todos tenemos conciencia de nuestras limitaciones, y es en ese momento cuando se tiene la errónea creencia que se es un ser ilimitado.
Tal vez sea una especie de síndrome o complejo, el auto convencerse de la propia omnipresencia inexistente y en realidad ser un eterno ausente, un asiduo faltante, un quebrantador de promesas hechas. En definitiva un optimista de su propia asistencia que se convierte en un incumplidor ausente y consuetudinario. Dentro de esta categoría hoy podríamos encuadrar a nuestro sujeto IIMG (siglas que significan inspector incumplidor  de MetroGAS). 
Antes de ayer la empresa confirmó que enviaría a su inspector a fin de verificar la obra y dar la autorización correspondiente para la reconexión del gas, el que no tenemos desde hace casi ya un año. El referido IIMG puede venir en una amplia franja horaria que va desde las 7:30 Hs hasta las !7:55 Hs. La única opción que te queda, si querés que te reconecten el fluido elemento, es quedarte en tu casa sí o sí durante ese extenso y eterno período, no hay otra opción posible.
Anoche no podía dormir por la emoción y ansiedad, así que esta mañana me desperté muy temprano. Hoy era el día, MetroGAS así lo había decidido. Las horas pasaban inexorables, y a su paso sembraban en mí nervios, ansiedad, desazón, los que dieron como fruto una enorme y bien fundada desconfianza.
A las 16:55 Hs. llamé nuevamente a la empresa para saber si tenían noticias del paparulo de su IIMG. Ellos no sabían nada, la visita estaba programada. Pero en realidad no habían dicho todo lo que sabían, por que si el paparulo en cuestión toma más inspecciones que las que puede hacer, las que no hizo se reprograman, y ¿adivinen que pasó?
Nuestro benemérito Inspector Incumplidor no apareció. Pactó su cita y no apareció. Nos dejó vestidos, perfumados, bañados con agua fría en su honor (no exactamente en ese orden) y  plantados, así como así. No hubo nada más, ni una disculpa, ni una excusa tonta, increíble o inverosímil. Ni un se me hizo tarde, ni un se pinchó una goma del subte.
De lo único que estoy segura es que  aunque el universo se rebele en mi contra, aunque el equilibrio establecido se rompa, aunque choquen los planetas,  antes que termine la semana voy a tener gas… aunque sea de garrafa.
Besooo.

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