miércoles, 23 de noviembre de 2011

Usurpadores de su noche

El sábado fuimos con mi consorte a Parque Chacabuco. Yo estaba feliz, llenando mis pulmones con el perfume de los tilos salpicado con el perfumito del Jacarandá. Era esa hora en la que el sol se retira hacia otro hemisferio y da paso a la nochecita perfumada.
Allí me encontraba perdida en mis pensamientos, estimulada por los perfumes que tan generosamente nos regala la primavera. De repente, fui traída a la realidad cruelmente sin ningún miramiento, por un desalmado pensamiento, que trajo consigo un espantoso recuerdo.
Inmediatamente un frío recorrió mi columna vertebral, el cielo se oscureció, una nube negra se posó sobre mi cabeza, y sentí como la tierra misma se abría bajo mis pies, dando paso a un abismo sin fondo. Miré a Dany con espanto y le dije: “Tenemos que ir al súper”.
“¿Un sábado a la noche?”, me dijo él. Y sí, no había más remedio, era perentorio, urgente, extremo. Debíamos hacerlo sí o si, las posibilidades eran esas. Las opciones estaban agotadas al igual que algunas de nuestras provisiones.
Detesto ir de compras en general e ir al súper en particular. Me pone de un pésimo humor cualquier día de la semana, y ni hablar de lo que produce en mi ánimo un sábado por la noche. Ese día y a esa hora es el acabóse, una mezcla de pandemónium y aquelarre.
En ese día,a esa hora, se dan cita ciertos compradores a los que me atrevería a calificar de domingueros, nosotros nos sentíamos como unos usurpadores. Los domingueros, son gente que contrariamente a lo que establece su calificación, sólo va al súper los sábados por la noche. Según un estudio por mi realizado, encuadran en este grupo varios subgrupos bien diferenciados y compuestos por: solos y solas casaderos, hombres divorciados (sin hijos o con hijos mayores), y chicas y/o chicos buscando vituallas para hacer la previa.
Los subgrupos pueden identificarse naturalmente, por el contenido de su changuito. Dime que llevas en tu chango y te diré a que subgrupo de los domingueros supermercadístico perteneces. A las solas y solos casaderos, compran únicamente productos Light, cremas y cosméticos en general. Ellos están “en campaña” deben cuidarse al extremo. El contenido de de los changos también puede ser útil para identificar a un compañero de grupo, y de ser de su agrado trabar amistad o tirarle directamente los perros. Todo depende de cuales sean sus hábitos de conquista.
Respecto de los recién divorciados, separados o en un impasse, su identificación es de lo más sencilla, casi cae de maduro quien es quien. Ellos son lo que llevan todo lo que no sea ni nutritivo ni saludable. Todo aquello que tenga demasiada azúcar, o demasiada sal o mucha, muchísima grasa. También llevan para apagar tanto fuego, alguna que otra bebida alcohólica, y varias gaseosas, ninguna Light, por supuesto. Lo de ellos es “darse un gustito ahora que están solos”, aunque más que un gustito es un suicidio en estado puro.
Las chicas y chicos de la previa son por demás obvios, llevan bebidas alcohólicas varias, muchas, muchas. También suele verse en estos changuitos un paquete de salchichas naturalmente chico, en su defecto, un paquetito de papitas, nunca ambos.
Cuando finalmente llegamos a la caja, teníamos delante una señorita perteneciente al subgrupo “sola casadera”. Daba toda la impresión, que la dama en cuestión, había caído rendida ante los encantos del cajero. Por lo que trato de llamar su atención, prolongando allí su estadía lo máximo posible.
Nada le importaba a la señorita en cuestión más que lograr su cometido. No se dió por aludida ni se dió por enterada de los bufidos y protestas de los clientes que estábamos detrás. Ella se dió su tiempo, tardó, y tardó todo lo que pudo. Es más, creo que hasta hizo un corazón en origami con el ticket que le dió el cajero. Y digo creo por que no lo ví con mis propios ojos. De lo que estoy segura, es que tuvo de sobra el tiempo para hacerlo.
Besooo.

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