lunes, 12 de diciembre de 2011

Ella juró por El

Como en un cuento de hadas, sin brujas malas y con final feliz, y quizás lejos, muy lejos de lo que alguna vez imaginó. Ella recorrió las calles sin él y vitoreada por el pueblo. Estaba feliz, radiante, luciendo un exclusivo vestido negro, señal de su luto. Esta vez, no era copia del de Letizia. No es una afirmación, es pregunta.
Exudando glamour, bajó inmaculada, impecable, exultante de su auto azul noche. Notaba al igual que todos la ansiedad de su compañero, al menos, su compañero durante los próximos cuatro años. Una de las muestras de ansiedad de su Amado se puso de manifiesto en su apariencia: parecía haber dormido con su traje puesto, o bien, haberse despertado tarde olvidándose de plancharlo (y te juro, ma, que yo no se lo planché). Entiendo, es un traje liviano, de verano, pero como dice mi mamá: “No cuesta nada darle una planchadita”. Y ahí, entre otras cosas, faltó plancha.
Juntos entraron al recinto, juraron, como es de rigor, por Dios, la Patria y por Él en sus nuevos cargos de Presidente y Vicepresidente. En realidad la que juró por él fue ella, él no juró por él, pero si hubiese podido hubiese jurado por él, él, no por el de ella. Tuvimos esa foto, que todos presagiábamos desde que ella dejó de hacerse los rulos para dar el sí.
Ellos regirán nuestros destinos los próximos cuatro años, ellos estarán a cargo de este país. Tal como lo decidió la mayoría de manera aplastante y contundente el 23 de octubre. Ahora sólo nos queda acompañar, ahora sólo nos queda pedir que les vaya bien. Por que si le va bien al país, nos va bien a todos.
Es hora de que este país empiece a despegar. Es hora de que a este país se le dejen de poner parches, endebles y mal pegados, y comience a crecer de verdad. Sin dibujos ni falsos índices. Es hora de que se creen nuevos puestos de trabajo, y se deje de dar subsidios. Es hora de que este país deje de tener clientes y pase a tener votantes, con voto independiente. Y no votantes que sólo votan para seguir teniendo un subsidio.
Ojala la despedida de Cobos haya sido el último acto de intolerancia de este gobierno y sus seguidores. Sentí vergüenza, propia y ajena de cómo se trató en ese recinto, por el que pasaron tantos prohombres que hicieron grande a nuestro País, a un vicepresidente de la Nación.
La Presidente resultó electa por voluntad del 53% del padrón electoral. Cuenta además, con mayoría absoluta en ambas cámaras. La oportunidad es inmejorable. Ella tiene en sus manos la posibilidad de escribir una página importante en nuestra historia. Espero que elija para escribirla, una estilográfica de lujo, esas que hacen una letra impecable, clara y legible. Y no una birome de mala calidad, de esas que parecieran tener un clavo en la punta, y solo permiten hacer garabatos ilegibles. ¿No?
Besooo.

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