miércoles, 14 de diciembre de 2011

¿Una idea de miércoles?

Ayer fue martes 13, y, como dice el refrán: “En martes 13 no te cases, ni te embarques ni de tu casa te apartes”. Yo quebranté una de las premisas, un error: de mi casa me aparté. Ese recuerdo vino a mí, justo en ese momento en el que llovía torrencialmente con un sol que me encandilaba.
Me debo haber visto de lo más ridícula, con los lentes de sol puestos, debajo de esa lluvia torrencial, pero así de caprichosa es mi fotofobia. Eso sí, cuando estaba a una cuadra de mi casa, la lluvia paró, y el sol continuó tan radiante como siempre.
A veces mi cabeza hace extrañas asociaciones, y funciona de maneras misteriosas, un pensamiento trajo al otro… y no sé como, terminé pensando en la idea. No “la idea”, ni mi idea, sino que mi idea fue pensar en la idea. No en ninguna idea en particular, sino en las ideas en general.
Entonces se me ocurrió que una idea es el elemento primigenio, el punto de partida, el primer eslabón. El combustible que pone a funcionar la maquinaria, el disparador que pone al mundo a funcionar.
Hay ideas de todo tipo, tienen diferente magnitud, envergadura y solidez. Están las ideas buenas, las geniales, las realizables, las irrealizables, las malas, las peores. Seguramente existen muchos tipos de ideas más, quizás tantos como personas haya.
En ocasiones cambiamos de idea sobre la propia idea. Lo que en un principio nos pareció una idea genial, posteriormente nos parece una soberana tontería, una locura. Aunque a veces esto se da a la inversa.
Lo que a veces parece ser un buen vino en un primer momento, suele convertirse en vinagre al minuto siguiente. Lo mismo pasa con las ideas. Lo bueno es que con ellas, a pesar de convertirse en vinagre, pueden seguir siendo buenas ideas.
Las ideas pueden cambiar, mutar, agrandarse, expandirse, achicarse, perder una parte y ganar otra. Intercambiarse, pulirse, perfeccionarse, tener más o menos brillo. Eso es lo bueno que tienen las ideas, no son algo que permanece inmutable dentro de nosotros.
Si nos apropiamos de una idea ajena, no la demos como propia, en la medida de lo posible, reconozcamos el derecho de autor. Hay ideas que son inspiradoras, y generan en nosotros otras ideas, que a su vez dan lugar a otras ideas, que se convierten en más ideas que pueblan este mundo, y esas ideas… bueno, creo que ya entendieron la idea ¿No?
Es bueno tener ideas, las que sean, y lo mejor es tener idea que se tiene idea. Porque sino se la tiene, la idea deja de ser idea. En fin, espero que escribir este post tratando de plasmar las distintas ideas, “no haya sido una idea de miércoles”.
Besooo.

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