viernes, 9 de noviembre de 2012

Para vos… para ustedes

 

Si, fue para vos, y para ustedes. Fue para todos ellos, que no quieren ser como nosotros. Para los que comenzaron con la división entre unos y otros. Para los que ven un país que nosotros no vemos, para los que ven una realidad diferente a la realidad en la que nosotros vivimos.

Fuimos muchos. O pocos, depende de los ojos con los que se mire. Éramos todos y había de todo: bebés, chicos, chiquitos, gente joven, grande y muy grande. También había perros, pero perros en sentido literal, de esos que ladran y mueven la cola.

No hubo policía, ni insultos, ni agresión. No hubo micros, ni choripanes. No hubo “estímulos” ni presiones.  Todo fue en paz, sin odio. Hubo sonrisas que denotaban esperanza. Esperanza de ser oídos, esperanza de que esto cambie. Esperanza de que se bajen de ese solitario y pétreo 54%, al que se subieron hace un año. Sin darse cuenta de lo vertiginosa que es la realidad.

Las consignas eran muchas, polarizadas, pero claras, clarísimas. La mayoría de la gente sostenía pancartas caseras, escritas con mucho sentimiento y letra clara, para que ellos pudieran leerlas.

Y si se las leía con atención podía concluirse que: “la gente quiere un cambio, porque esta harta”. Harta de la inseguridad, harta de la corrupción, harta de la falta de justicia, harta de viajar en trampas mortales. Harta de los políticos oportunistas que nunca son juzgados. Harta de la falta de libertad, harta de que nos digan que tenemos que pensar.

Harta que la acusen de golpista, harta de que la acusen de desestabilizadores por pensar distinto. Harta que le digan que están llenos de odio por señalar lo que no les gusta. Harta de ser acusada falsamente, harta de escuchar el remanido:” los que critican al gobierno es porque están con Clarín”.

Harta de trabajar y que la plata no alcance. Harta de que le digan que no hay inflación y sí crecimiento. Harta de que no la dejen hacer con su plata lo que quiera.

Harta de los jueces repetidos. Harta de que saqueen las arcas del ANSES para hacer clientes. Hartos de ser socios de las empresas privadas en las pérdidas. Y sobre todo harta de que nos tomen por idiotas.

Ayer el Ministro De Vido dio un claro ejemplo de ello. Después de decir con su mejor cara de piedra sin que se le moviera un músculo, y sobre todo sin ponerse colorado que la gente no tenia luz porque ”bajaron una palanca”. La causa se sorteó a la antigua usanza, y adivinen ¿a quien le tocó? Sí a él, el juez de jueces.

Estamos hartos de ser dueños de las penas, y de que las vaquitas sigan siendo eternamente ajenas. Ojala esta vez escuchen.

martes, 2 de octubre de 2012

¿Vil Metal?


A lo largo de la vida pasan cosas, muchas, a veces demasiadas. Cosas que nos sorprenden, nos alegran, nos entristecen o nos desbordan. También pasan cosas creíbles y otras increíbles, cosas que no esperábamos ver nunca por bizarras o inverosímiles.
Esto es exactamente lo que me ocurrió esta mañana. Vi algo que no esperaba ver, algo que me sorprendió, algo que es inverosímil. Algo que me atrevería a calificar como casi inmoral y muy deshonesto.
La mañana estaba lluviosa, desapacible, triste, casi presagiando lo que iba a ocurrir. Estaba sentada frente al televisor, tomando mi desayuno, era temprano.
Miraba TN, el canal de noticias amenazado por el 7D. Estaba en el aire el programa de Fernando Carnota y Silvia Martínez. Después de haber pasado una noticia de un robo, uno más de los tantos que ocurren en nuestro bendito país, comenzó el espacio publicitario.
Se sucedieron varios comerciales, hasta que apareció él,  el captor de mi atención y mi repugnancia. Si, mi repugnancia traída a escena por la incoherencia, por la inmoralidad, por el doble discurso.
Un comercial que hablaba de “minería responsable”, un comercial en el que se veía a varios hombres vestiditos con un uniforme y cascos blancos. Si cascos blancos, vaya ironía. El grupete estaba feliz, debajo de un cielo cerúleo, limpio, destacando su labor responsable.
“No”, me dijo mi atención, quien me miró a los ojos atónita, sin comprender. “¿La Barrick anunciando en TN?” me preguntó perpleja. Esa fue la primera de un sinnúmero de preguntas que se fueron sucediendo.
¿Esa no es la misma empresa que esta haciendo una explotación minera en Famatina? ¿Esa no es la misma empresa que está envenenando allí el agua? ¿Entonces como dicen que hacen minería responsable? ¿Qué pasó con lo de podemos vivir sin oro pero no sin agua?¿Entonces porqué anuncian en TN, si ellos saben que eso no es verdad? ¿Porqué ese canal independiente avala semejante mentira? “No lo sé”, le dije sin darle más argumentos. Esa respuesta le molestó, pero más me molestó a mi. Porque creo que todos sabemos la respuesta… es tan obvia y vieja como el propio mundo.
Besooo.
ferro

viernes, 21 de septiembre de 2012

Versos para ella

 

Te llevas mi desánimo y mi abulia

Me traes los perfumes y colores,

Te invoco y en tu ausencia

te evoco sin descanso.

 

Miro al cielo clamando a los vientos

para que pronto te traigan,

para que tu ausencia termine.

Reclamo y proclamo tu presencia,

para que llegues inexorable,

como siempre, como nunca

 

Te deseo eternamente a mi lado,

mi razón sabe que es imposible,

más mi corazón no lo entiende.

El no sabe razones, sólo de pasiones.

 

Celebro tu llegada como ninguna otra,

hoy, y ahora, estas aquí  para quedarte.

Me rodeas cálida, perfumada, esplendida

estas presente en todas partes.

Colmando el aire que respiro,

ese aire repleto de vos que tanto adoro.

 

FELIZ PRIMAVERA  :-D

ferro

viernes, 14 de septiembre de 2012

Oid Mortales…

 

No siempre se quiere ver la realidad, a veces se vive en una realidad paralela. Una realidad que es cómoda, que no duele. Se vive en una realidad ideal, en la que todo trascurre según lo deseado.

En nuestro país parece haber dos realidades muy diferentes, totalmente opuestas, disímiles, paralelas, irreconciliables. Vemos a la moneda con dos caras diferentes.

Una es la realidad que ve el gobierno y sus partidarios, que es muy diferente a la que vivimos nosotros todos los días.

Y por eso ayer nos manifestamos, para que nos escuchen, para que se enteren, para que sepan, para que vean lo que nosotros vemos. Ojalá les importe, ojalá no sea tarde, ojalá nos escuchen, ojalá puedan verlo.

Ellos ven una protesta de gente de clase media alta. Nosotros vemos una protesta muy polarizada, había de todo. Ellos piensan que protestamos porque no nos dejan comprar dólares.

Tal vez ese sea uno de los motivos, pero no el único. Hay otros, muchos, tal vez demasiados. Algunas de las cuestiones: la inseguridad que nunca fue una sensación para nosotros. La corrupción, todavía no sabemos a quien o quienes van a pagar la expropiación por la Ex Ciccone. La intención de reformar la Constitución para establecer un mandato eterno.

El clientelismo, que todos estamos coaccionados a mantener. La falta de libertades, la intolerancia, que hacen ver como enemigos a los que pensamos distinto. La inflación encubierta, hija ilegitima, a la que el gobierno se niega a reconocer.

La Cámpora metida en los colegios, adoctrinando abiertamente a los chicos. Para elegir y militar, deben conocerse todas las opciones. Esa es una regla de oro de la democracia.

Nos quieren engañar, pero no somos niños. Crecimos como pueblo, maduramos, y ayer comenzamos a demostrárselos. El pueblo se convocó a través de las redes sociales, con una sola intención: expresarse. Y así lo hizo, en cadena nacional por más de dos horas. Todo se desarrolló en paz, sin banderías políticas.

Se llegó por propios medios, no hubo micros en los que los cargaran como ganado. Tampoco hubo choripanes, ni vino. No hubo organizadores, solo nos convocó la realidad, no hubo otra intención más que expresarse.

Tal como lo establece nuestra Constitución: ”el pueblo no delibera ni gobierna sino a través de sus representantes”. El problema es que a veces los representantes se apartan de su camino. Cuando ello ocurre, es nuestro derecho hacérselo saber, y eso es lo que hicimos.

Besooo.

ferro

miércoles, 5 de septiembre de 2012

El que solo se va…

 

Como dice mi mamá, el que sólo se ríe, de sus picardías se acuerda. Hay quienes nacen con estrella y otros nacen estrellados. Y aunque buey solo bien se lame, el que se va sin que lo echen vuelve sin que lo llamen.

Claro, si se lee esto así en frío carece de sentido. Pero si se lo mira bien, se lo desmenuza y se lo medita, la cosa cambia. Volví. No para ser millones. Tampoco para ser billete de 100 pesos, que dio la casualidad que con el cambio de imagen perdieron cierto valor.

No sé que trajo a qué, si el cambio de imagen la baja o la baja fue producto del cambio de imagen. Tal vez este sea otro misterio sin develar, como el asunto de que fue primero, el huevo o la gallina.

Después de todos estos meses, no sé si volví para quedarme. Lo cierto, es que las cosas que están pasando en nuestro bendito país (así no se me enojan los blogueros K) tienen y retienen mi atención y mi interés.

Nuestra ilustrada, constructiva y sobre todo cándida presidente, no ceja de efectuar denodados intentos que mantienen en vilo a mi atención.

La semana pasada, sin ir más lejos hubo dos hechos por los cuales mi atención, me miró a los ojos y me dijo con mirada penetrante, y el ceño funcido: “vas a tener que volver a escribir”.

Y aquí estoy, dándole el gusto. El primer hecho fue en ocasión de la inauguración de un existente polo cultural. En su discurso, la susodicha mandataria, mencionó que Da Vinci y Miguel Angel, no sólo habían estado en la inauguración de la Bienal de Venecia, sino también, que habían sido contemporáneos.

¡GRAN ERROR CK! a menos claro, que haya querido decir que asistieron en espíritu, por que a esas alturas ambos artistas llevaban años de muertos. Aunque, tampoco cierra lo de contemporáneos. A menos claro, que ella sepa algo que no sepamos y alguna de las partidas de nacimiento o defunción sean truchas… En ese caso, mis excusas, señora.

Otra de las cosillas fue otra videoconferencia mal organizada, si se me permite la expresión. No conforme con el éxito obtenido con la conferencia del minero trucho (al que ella bautizó como Antonio, cuando en realidad se llamaba Armando). O la de Salustriana en el que la mujer le pedía “cosas más buenas para su ciudad” y ella entendió que la buena era ella.

Esta vez le toco el turno a la emotiva historia de Milton. Un hombre con acento portugués que habla castellano. No portuñol, un hombre visionario como pocos, que después de años y años tuvo el tan ansiado servicio de luz eléctrica.

Milton estaba junto a un grupete de funcionarios manya oreja, exultante, orgulloso, feliz, hablando con la presidente. Mostrándole con una inocultable alegría, como el progreso había llegado a su hogar y a su vida. Prendía y apagaba sus bombitas, que por cierto, no eran bajo consumo.

Ellas estaban allí, felices de estar y, por fin servir al fin para el cual habían sido creadas. Pendían de un cable que se recortaba sobre el techo de machimbre.

Que felicidad la de Milton, dije, y recordé mi alegría cuando nos pusieron el teléfono de línea. Sentí tanta empatía por ese hombre desconocído, eramos casi almas gemelas.

Lo que no me explico es porque días después aparecieron facturas de luz que Milton estaba oblando desde hacía seis años. Al saber esto, mi empatía y, sobre todo mi credulidad se fueron desvaneciendo. Entonces surgió la duda cruel.

¿Cómo, me dije, este hombre estuvo pagando la luz desde hace seis años sin tener el servicio ? ¿Será un pobre paparulo o un noble pazguato, al que la empresa le tomó el pelo durante todos estos años? ¿O será que Milton es un visionario y comenzó a pagar la luz antes de tenerla, por si le quitaban el subsidio?.

No lo sé, la verdad, es que no lo sé, sino lo diría. Como siempre, termino con más preguntas que respuestas.

Besooo.

ferro

jueves, 19 de abril de 2012

Cinéticamente

Todo en ella es un contrasentido. Da marchas y contramarchas. Cada movimiento se corresponde con uno contrario. Ella sólo se inquieta y me inquieta. Se mueve y remueve, busca y rebusca, acomoda y desacomoda.

Luego mira y no ve. Entonces vuelve a ver para no mirar. No ve porque no mira, y no mira porque lo único que importa es la acción. La acción es lo único que encuadra en su vida, lo que le interesa. Ella ignora la reacción porque es una consecuencia no querida de lo por ella querido.

Nada le interesa más que el movimiento en sí mismo, sin porqués, ni paraqués. Recorre kilómetros, va y viene varias veces, pero no avanza, ni recorre un solo milímetro. Es como si su vida dependiera del movimiento y el movimiento de su vida. Nada más importa, nada más tiene sentido.

Me cuesta permanecer en la misma posición por más de dos minutos. Aunque a veces me obligo a hacerlo, pero es inútil, mi genio me puede y me derrota una y otra vez. Reconozco y asumo que soy una persona inquieta.

Hasta ayer creía que yo era la persona más inquieta que conocía. Pero fui tristemente desbancada, hay alguien peor que yo. Viajé sentada a su lado como una media hora en un colectivo repleto.

Quizás encontrarme con ella fue como toparme con la horma de mi zapato, o beber de mi propia medicina. Fue alguien que logró asombrarme y admirarme.

La experiencia es inenarrable, fue como estar sentada al lado de un hormiguero, circundado por cantidades industriales de azúcar. Su actividad era infinita, inconmensurable e indescriptible.

En la media hora que pasé a su lado no dejó de moverse una sola fracción de segundo. Ella buscaba para hacer todo tipo de actividades. Miraba por la ventanilla, luego consultaba la hora, después miraba dentro de su cartera.

Después que había mirado dentro de ella, iniciaba una búsqueda frenética en una bolsita que llevaba. Cuando finalizaba la requisa de la bolsita volvía nuevamente a buscar en su cartera. Después de un rato acomodaba todo y miraba por la ventanilla como tratando de buscar una dirección.

Eso lo repitió varias veces. Lástima que cada vez que lo hacia, la gente se arremolinaba a mi lado, creyendo errónea e ilusamente, que la señora iba a bajarse.

Y no, para nada, estaba muy cómoda donde estaba, o al menos, eso fue lo que intentó hacer durante esa gloriosa media hora. En fin, el verla me hizo verme, inquieta ella, inquieta yo, parecíamos dos esculturas cinéticas en diacronía.

En fin, se hace lo que se puede, y lo que no se compra hecho…

Besooo.

ferro

martes, 17 de abril de 2012

Tiempo Inestable

A veces creo tener la sensación de que estamos viviendo en un castillo de naipes, a punto de ser arrasado por un soplido. Otras siento como si viviéramos en un castillo de arena, sólidamente fundado sobre arenas movedizas. Lo malo es que ellos no se dan cuenta de nada de esto.

No nos ven y mucho menos nos escuchan. Sólo siguen sus impulsos, sus erróneas corazonadas, sus inexplicables caprichos. Creen hablar en secreto, aunque alguien siempre lee sus labios y finalmente todo termina saliendo a la luz. Por más que ellos después se empeñen en velar lo revelado.

Esconden los fracasos y la basura debajo de una bella alfombra, el lugar más evidente. Ellos lo creen seguro, aunque para nosotros es el más obvio, en el que primero vamos a buscar. Son poco imaginativos, o tal vez sólo nos subestiman.

Quieren distraernos, haciendo que miremos para otro lado. No quieren que veamos. Ni que recordemos y mucho menos que registremos lo que hacen. No todos creemos las historias que nos cuentan, ni las explicaciones que nos dan. Muchos somos los que vemos  sin cristales de colores la realidad. Esa que no se puede ocultar ni tapar.

El domingo se conoció el informe de los Peritos Técnicos sobre el accidente de Once, aunque aún no es el definitivo. Raro, raro, un domingo, quizás se haya dado ese día  para expiar culpas. Esta no es una afirmación, tan sólo una pregunta.

No sé si los peritos habrán entregado sus conclusiones con la cara tapada con ambas manos, o las entregaron con capucha. A mí en su lugar me hubiera dado vergüenza y mucha. Propia y ajena de decir lo que ellos dijeron, a cara descubierta y sin ponerse colorados.

Ellos sostienen que los frenos funcionaban correctamente, y que el accidente se produjo porque el maquinista no los accionó a tiempo. Enfatizo, la pericia me da vergüenza, pero no me sorprende en lo absoluto.

Como lo dije en otras oportunidades, fui usuaria de esa nefasta línea durante años. El material está fatigado, agotado, terminado, inutilizable, inservible. Si no fuera por el coraje y pericia de los maquinistas los accidentes se cuadruplicarían.

Claro, esto nos invita a reflexionar, a pensar y tal vez a sacar ciertas conclusiones maliciosas. Que ellos naturalmente nos invitan y nos provocan a sacar. Quizás, digo, hipotéticamente hablando, si el Estado hubiera sido querellante, y no querellado, otro hubiera sido el resultado. ¿No?

Este estado que nos sorprende cada día, este estado que tapa y destapa. Este estado que nos educa y entretiene como la tele cambiando de canal, y de temas, como un desquiciado enloquecido. Justo en este momento se acordaron de sacarles YPF, justo ahora.

De todos los momentos, oportunidades, dimes y diretes, se eligió este. El peor, el más comprometido, el menos adecuado para ellos. El momento en que ellos más nos necesitan y nosotros más los necesitamos. Para que no nos saquen lo que nos dieron, y nos apoyen donde tienen que apoyarnos.

El sentido de oportunidad evidentemente no es su fuerte. En definitiva nada, ni esto ni lo otro, parece estar demasiado limpio ni quedar demasiado claro.

Todo estuvo muy oscuro desde el principio, así que por más que ahora se quiera hacer todo en un ámbito aséptico, ya es demasiado tarde. Como decía mi abuela Máxima no solo hay que serlo, sino también parecerlo. En esto hay que poner el mayor acento y esfuerzo.

Besooo.

ferro

jueves, 12 de abril de 2012

Valores dinámicos

En este planeta se producen cambios vertiginosos, inexplicables. Todo cambia, el mundo y los valores se modifican drásticamente en fracción de segundos. En general esto nos toma por sorpresa, no siempre estamos preparados para esos u otros cambios. Los humanos no nos adaptamos rápidamente a un nuevo estado de cosas.

No es del todo sencillo comprender inmediatamente que es lo que pasó. En ocasiones quedamos sumidos en una inercia que nos impide reaccionar. Nos distraemos con banalidades, y con cuestiones que nada aportan.

Nos cuestionamos el como se produjo, el porque y el para que. “Porques” y “para ques” que no necesariamente deben existir. A veces los cambios se producen porque sí, de manera antojadiza, sin tener una razón. Sólo se producen, sólo son espontáneos. Ocurren y ya.

A esta altura de los acontecimientos los humanos deberíamos estar acostumbrados y hasta inmunizados de los cambios, vaivenes y mutaciones que se suceden. Pero no, por más que lo intentemos ello no ocurre, siempre nos sorprenden.

Somos animales de costumbres, en la práctica nada lo bastante sencillo de internalizar. Necesitamos un tiempo para la elaboración y maduración del cambio, tiempo que no siempre tenemos. Porque en ocasiones al segundo de producirse uno de estos fenómenos, se produce otro, y así sucesivamente.

Algo más o menos así es lo que está pasando con nuestros precios. Mutan, cambian, se multiplican y reproducen a la velocidad de la luz. No terminamos de acostumbrarnos a un precio cuando ya cambió varias veces, y no sólo eso, sino que también se multiplicó hasta hacerse millones. Bueno, casi.

Ayer estaba mirando los precios en la verdulería, están tan elevados que los productos que allí venden podrían cotizar en bolsa. Y ni hablar del precio de la yerba, materia prima de la otrora conocida como “bebida de los pobres”. Pobres que si quieren consumirla en la actualidad, deberán convertirse indefectiblemente y sin excepción en ricos para poder adquirirla. Si esto sigue así, vamos a tener que seguir los sabios consejos de Discepolo, y secar nuestra yerba al sol.

Tal vez si escuchamos otros tangos podremos aprender como hacer para recuperar vegetales, carne, pollo, pescado, pastas, pan, lácteos, etcétera y demás, como decía la Hermana Victoria.

Por el momento, y por no si no se han dado cuenta, todo está entre caro y carísimo. Como dice mi papá: “Nos sale más barato comprarnos un traje que algo para comer”.

Besooo.

ferro

miércoles, 11 de abril de 2012

Misceláneas de Miércoles

Después de esa especie de paréntesis reflexivo que se tomó mi atención, volvió renovada. Está más atenta, más alerta, menos selectiva. Ahora todo le interesa, convierte todo en objeto de su interés. Todo la toma como presa, todo la capta y no la suelta, y lo peor es que ella no quiere ser soltada.

Quiere recuperar el tiempo perdido, toma un tema, y otro, y otro más. Los mezcla, entremezcla, los cala e intercala, después los bate y, para completarla, los rebate. Y como consecuencia de eso salen post como este.

La semana pasada fue de alguna manera relajada, fue como la calma que precede al huracán. Huracán que también tuvimos y sufrimos. Huracán al que deberíamos ponerle un nombre, pero no un nombre de mujer, sino, para ser más originales, un nombre de hombre.

Siendo totalmente objetiva, e inspirada por los cuantiosos destrozos que dejó a su paso, (por no mencionar las vergonzosas acciones especulativas de los deshonestos comerciantes, que se aprovechaban de las necesidades de sus vecinos y le vendían todo al triple), el referido fenómeno meteorológico, merecería llamarse Amado. Claro que cualquier semejanza con la realidad es pura coincidencia. ¿No?

Otro de los coletazos que trajeron las salpicantes y acusatorias declaraciones de nuestro segundo mandatario fue la renuncia del Procurador Dr. Esteban Righi, prestigioso jurista. Nuestro Vice Amado hizo ciertas imputaciones contra el estudio del hijo y la esposa del ex procurador para despegarse de la causa en la que todavía no está imputado. Pero parecería que estar, está.

Cuando Righi se enteró de las declaraciones de Boudou y del apoyo de la presidente a las mismas, presentó su renuncia indeclinable, como hace toda persona de bien que es cuestionado en su cargo.

Algo huele a podrido en Dinamarca, hay algo de lo que se dice que no me cierra del todo. En realidad, ni del todo ni del nada. Boudou dijo que representantes del Estudio de la esposa y del hijo de Righi fueron a visitarlo, y le sugirieron que “aceitara los lazos con la Justicia Federal”. Con esto dió a entender que los abogados de ese estudio hacen lobby entre los jueces y fiscales.

Ahora bien, el referido estudio es el que tuvo a cargo la defensa de encumbrados miembros del gobierno como el Ex Presidente Kischner, el Ministro Tomada, y el todopoderoso Secretario Moreno.

Si aplicamos el carácter transitivo, tal como nos hacía aplicar la Rossi en la resolución de los odiosos y retorcidos ejercicios de matemática que nos daba, la ecuación quedaría más o menos así: nuestro vice Amado acusa al estudio Righi de lobby entre jueces y fiscales. Ella apoya sus dichos, entonces por carácter transitivo, él (con minúscula) estaría diciendo que: “el estudio en cuestión, el mismo que defendió a varios miembros del gobierno, ¿habría utilizado sus influencias para que estos sean absueltos?”.

No lo digo yo, sólo llegue allí por lo que dijo él, aplicando el humilde y nunca bien ponderado carácter transitivo. Esto es ciencia, lógica en sentido puro. Como diría mi abuela Paca esto es mu, pero mu feo. En fin, estas y algunas otras son las misceláneas de miércoles de las que se ocupa mi ahora sobreinteresada atención.

Besoo.

ferro

martes, 10 de abril de 2012

Inesperada Mente

Hay ocasiones en las que se espera con ansias, fe, esperanza que llegue lo que esperamos o se produzca el suceso objeto de nuestra espera. Otras veces, en cambio, sólo se espera por inercia, sólo se espera por esperar algo. Por la incertidumbre o la adrenalina misma que genera la espera. Se espera sin tener demasiadas esperanzas, ni expectativas, ni fe, ni convicción de que alguna vez llegará lo esperado.

La apatía de la espera nos gana, no hay emoción por la llegada de ese alguien o ese algo. La espera prolongada desencadena nuestros miedos. Todo se mira de soslayo, nos convertimos en agnósticos, no nos atrevemos a negar su existencia pero tampoco a afirmarla. Tememos decepcionarnos, por eso no nos involucramos, ni ponemos nada de nosotros. De esa manera podremos sobrellevar el desencanto más fácilmente.

Sólo hay incógnitas, dudas y una posibilidad remota que con el transcurso del tiempo se torna más remota y menos cierta. Tenemos las manos vacías, no hay certezas, ni seguridades, ni plazos. Si nada se espera, entonces no se desespera.

Pero ¿qué pasa si lo que se esperaba llega inesperadamente? Esa es una posibilidad que nuestro pesimismo, o al menos el mío, no me dejaba siquiera imaginar. Era una situación irreal, inexistente, una fantasía, algo impensado que jamás pasaría.

Pero increíblemente pasó. Son esos extraños momentos para los que no se está preparado. Esos momentos que ponen en tela de juicio nuestra incredulidad. Esos momentos que hacen que el andamiaje que sostiene y cimienta nuestras creencias penda de un delgado hilo. Son esos momentos que se dan pocas veces en la vida, esos momentos que nos dejan sin palabras.

Así, sin esperarlo, sin imaginarlo, sin contemplar la posible y remota posibilidad. Ella se presentó en mi vida Y me dijo: “Hola. Aquí estoy y soy real”.

Cuando ya no la esperaba, cuando ya había perdido todas las esperanzas de tenerla. Cuando casi había olvidado que la esperaba y porqué la esperaba. Cuando ya no recordaba todas las veces que la reclamé. Cuando ya pensaba que era un objeto intangible, casi de culto. Algo inalcanzable que había añorado por mucho, mucho tiempo.

Después de casi tres meses de haberla pedido por Internet, tengo en mis poder la tarjeta SUBE. Ahora es una realidad, un objeto corpóreo, algo tangible de exigencia cierta. ¿No es increíble, maravilloso, asombroso? Y a la vez preocupante, atemorizante y sobre todo espeluznante.

Besooo.

lunes, 9 de abril de 2012

Intramuros

 

En estas últimas semanas mi atención no se había hecho presente. Nada ni nadie conseguía que apareciera en escena, nada ni nadie la tentaba y mucho menos la atrapaba. Las cosas pasaban por ella, pero ella no se daba por enterada, no se involucraba. Mantenía una distancia que me molestaba. Me hería su indiferencia.

Ella sólo se hacía presente en mi imaginación. Y la imaginaba mirando todo con ojos curiosos, fingiendo un interés que no tenía, coqueteando con algo o alguien que trataba de interesarla. Y una vez que ese algo o alguien creía ser el centro de  atención, daba vuelta su cara, convirtiéndolo en la presa de su desinterés, en el blanco de su indiferencia.

Lo cierto era que mi atención no estaba donde debía, ni como debía, y mucho menos cuando debía. Elucubré varias teorías al respecto. En realidad, varias, varias, lo que se dice varias, en el sentido amplio y literal de la palabra, no fueron. Más bien fueron dos, una consecuencia de la otra. Pónganse en mi lugar, sin mi atención mi creatividad estaba diezmada, incompleta. O al menos esa es la mejor excusa que se me ocurrió.

La primera de mis teorías era que mi atención había tomado unas merecidas vacaciones, para ella y para mí de ella. La imaginaba feliz, haciendo nada, relajada, con la mente en blanco. Pero con el correr del tiempo, su ausencia comenzó a inquietarme.

El tiempo pasaba y mi atención no volvía. Mi parte andaluza, y mi sentido trágico de la vida me tomaron como rehén, e instalaron en mí la fatídica idea, ese terrible pensamiento que me paralizaba, que me quitaba el aire. Ese pensamiento que se convertía en sentimiento y hacía que mi miedo se hiciera corpóreo: ella me había abandonado para siempre.

Tenía muchas dudas, incertidumbre y ninguna certeza. No sabía si ese planteo era una afirmación o tan sólo una pregunta. Hasta que finalmente el jueves el interrogante quedó despejado. Ella se hizo presente, reapareció tan intempestivamente como se había ido. Sin mediar explicación, me miró a los ojos fijamente, y con voz firme e imperativa me dijo: “Vine para quedarme, y no estoy sola, me acompañan tu musa y tu interés. Sentate frente a la PC, abrí el Word y escribí lo que te decimos”. ¿Qué podía hacer yo? Era como un juguete del destino puesto en sus manos, y así fue como termine escribiendo este post.

Mi atención fue invocada y se hizo presente con lo que dió nuestro vice Amado. ¿Cómo denominarlo, monólogo de prensa, lluvia de acusaciones, conferencia distractora? Mmm, estoy bastante confundida, pero, como le diría a mi amiga Alba, ¿por qué la presión, por qué forzar un rótulo? Es lo que es, fué lo que fué, y se dijo lo que se dijo sin decir lo que se debía. No importa que encuadre donde encuadre.

Lo importante de todo esto es que, a pesar del feriado, nuestro segundo mandatario se paró allí, frente a todos, sólo como la una. Cuando lo ví allí una frase vino a mi cabeza: “Solos venimos a este mundo y solos nos vamos de él”. En fin, ahí estaba nuestro Amado, sostenido únicamente por su flequillo impecable, incorruptible, aerodinámico y sus puños llenos de … ¿verdades?.

Dijo muchas cosas, menos las que debía decir y no dijo, menos las que debía explicar y no explicó. Tiró la pelota fuera de la cancha, y demostró ser muy poco habilidoso, no fué a buscarla. Y tampoco se las ingenió para que alguien fuera a buscarla por él. Levanto el dedito y acusó a muchos, sino a todos, a casi todos. Y usó la palabra esbirro muchas veces, tal vez demasiadas, lo que me lleva a preguntarme. ¿Estaría estrenando palabra?

Dejó al descubierto a las “Mafias desestabilizadoras”. Demostró su templanza, su hombría de bien. Demostró su incorruptibilidad, puso de manifiesto, por si quedaba alguna duda, que no acepta sobornos de nadie y mucho menos los denuncia en las justicia. Eligió hacerlo mediáticamente al mejor estilo de las chicas Tineli.

Para él, que no es Él, sino él con minúscula y cada vez lo será más, todo esto es un montaje mediático. Montaje del cual participa hasta un Juez de la Nación. Que distinto hubiera sido todo esto, si la causa le hubiera tocado a su Juez de cabecera, ese sí es incorruptible. Los medios no lo quieren, él no cedió, cede ni cederá a la tentación, por más que la tentación sea inconmensurable. Siempre siguió una línea y así se mantuvo.

También nos recomendó ver la película “El Padrino”. No dijo cual, si la uno, la dos, la tres, la cuatro, no sé si hay una cinco y hasta una seis. En fin, él dijo lo que dijo, acusó, recusó y se excusó, no explicó, replicó. Dijo, se desdijo, fue y vino sin llegar a ningún lado. Acto seguido giró sobre sus talones y se fué raudo, sin aceptar preguntas de nadie.

Yo me pregunto ¿ella sabría o no sabría?. Y me contesto: no creo que lo supiera. Porque de haberlo sabido, hubiera tomado el flequillo de Amado entre sus dedos índice y pulgar, dándole un par de tironcetes (que lo invitarían a la reflexión), al grito de: ”¡ALCORNOQUE!”. Como hacía mi tía Elsa cuando yo hacía una de las mías.

Besuuu.

ferro

jueves, 15 de marzo de 2012

Mutabilidad inmutable

En el ultimo mes han habido varios sucesos que llamaron mi atención, la captaron y hasta la hicieron prisionera. Como lo dije en otras oportunidades, ella trabaja como un ente autárquico. Cuando alguien o algo hacen que ella se interese, inmediatamente toma primero dulcemente de la mano a mi interés.

Aunque si no logra que él se entregue en cuerpo y alma, no duda, ni por un minuto, en emplear otros métodos menos amables, pero mucho más convincentes. Es en ese momento cuando comienza su trabajo intensivo, es en ese momento cuando comienza a plantar en mi cabeza miles de pensamientos, preguntas y reflexiones que estallan de manera coordinada y ordenada.

Apoderándose, adueñándose, tomando como propio mi no muy amplio espacio de pensamiento. El otro día estaba mirando la tele y apareció él. El en este caso no es él, sino que me refiero a él como a “él” para generar un poco de expectativa.

Me refiero al nuevo Spot de la Cámara Argentina de Recursos Mineros. El que capturó, inmediatamente, mi atención, e hizo que ella montara en cólera y se levantara en armas. En ese spot, se intenta explicarnos, como si fuéramos nenes de jardín, porque la minería es importante, algo que nadie duda y con lo que nadie está en contra.

Desconozco porque se utiliza tan irritante y, sobre todo, sospechoso tonito. O quien habrá sido el genio que lo craneó. Tal vez se utilice esta modalidad para darnos confianza, remitiéndonos a través del referido tonito, a nuestra más tierna infancia. Tal vez sea por que nos consideran un tanto infantiles, inmaduros y quizás un poco bobos.

Tal vez temen que no entendamos, o que entendamos demasiado, si los locutores de las propagandas, no utilizan ese tono de “maestra de salita celeste”. A ciencia cierta no lo sé, lo único que sé es que me sentí transportada a mi niñez, esperando crispada escuchar en cualquier momento, a la voz del spot decir: ”a guardar, a guardar cada cosa en su lugar…”

El referido spot es una encendida defensa a la explotación minera, explotación que si estuviera hecha a conciencia y respetando el medio ambiente, nadie atacaría. En fin, la susodicha publicidad, nos invita a imaginar como sería el mundo sin minería. Esto a través de ejemplos un tanto simplones, obvios y algo discutibles.

Se habla, por ejemplo entre otras cosas que sería inimaginable tener una casa sin techo y sin paredes, de un casamiento sin anillos, un enfermero sin ambulancia, de una silla de ruedas sin ruedas, una fábrica sin electricidad, un científico sin computadora.

También es difícil de imaginar que haya gente que viva en un lugar donde todo el tiempo pasan camiones con explosivos. O donde se hagan explotaciones mineras a cielo abierto, y con ellas se contamine no sólo a sus habitantes, sino también el suelo y el agua. Sería una idea loca, impensada, surrealista, sin pies ni cabeza.

Esto mismo pensaban nuestros gobernantes en el año 2009, que consideraban que Argentina estaba en peligro por la explotación minera que se había abierto mediante leyes dictadas en los años 90. Y no sólo lo pensaban, sino que también lo expresaron de manera indubitable, a través de un spot. En el que participaron varios actores con reconocida militancia Kirchnerista.

¿Qué cambió desde el 2009? ¿Por qué antes la explotación a cielo abierto ponía en peligro a nuestro país? ¿Por qué antes no y ahora si?¿Qué fue lo que pasó? No lo sé

Mientras tanto, y aunque no todos los días es noticia, los habitantes de Famatina continúan con los cortes y su reclamo. Lamentablemente lo hacen en soledad y un poco olvidados por nosotros. Ellos siguen reivindicando su causa en paz, y resistiéndose a la explotación minera. Y sobre todo resistiéndose a ser envenenados.

Mi solidaridad infinita con los habitantes de Famatina y su reclamo. Podemos vivir sin oro pero no sin agua.

Les dejo los links por si no vieron los spots, el primero es el más reciente a favor de la explotación minera, el segundo es en contra:

http://www.youtube.com/watch?v=n-pF_JNi5i8

http://www.youtube.com/watch?v=MHuLPLWCGoc&feature=fvsr

ferro

Besoo.

lunes, 12 de marzo de 2012

Confunicación

No siempre la tecnología nos une, ni nos acerca, ni nos hace comunicar. A veces pasa todo lo contrario: nos limita, nos separa, nos interrumpe y sobre todo nos incomunica. Quizás la rapidez de estos tiempos, la vorágine comunicativa hace que adquiramos deformaciones o vicios propios de estos tiempos. En ocasiones nos cuesta mantener una conversación ordenada, la ansiedad nos gana y eso nos hace no esperar apropiadamente la respuesta de nuestro interlocutor.

Interpretamos lo que él nos quiso decir, sólo escuchamos un enunciado, pero ese enunciado ¿es el enunciado? ¿Es lo que se quiso decir o es lo que nosotros entendimos? A veces esta sobre comunicación incomunicada nos toma por sorpresa, nos supera, nos turba, nos confunde. Y lo hace a tal grado y con tanta habilidad, que, con toda intención, nos hace entender algo diferente a lo que se nos está diciendo.

Es aquí donde la duda cruel acude a mi y me hace esa pregunta fatídica que no quiere ser escuchada, y mucho menos respondida. ¿Es ella o somos nosotros? ¿Quién o quiénes tienen la culpa de que el mensaje no llegue como debe llegar? ¿La culpa es de la vía por la cual llegó el mensaje?¿La culpa la tiene el mensajero que no transmitió adecuadamente el mensaje? ¿La culpa la tiene el receptor del mensaje que no lo recibió adecuadamente?

Tal vez la razón no sea una sola, tal vez las razones sean varias y muy diferentes, e incluso haya una conjunción de varias de ellas. Algo más o menos así es lo que pasó en la teleconferencia que sostuvo nuestra Presidente con Salustriana.

Salustriana es una habitante de la Quiaca con la que la Presidente sostuvo una “conversación” un tanto “peculiar”. Nuestra Primera Mandataria le pregunto a la señora en cuestión si alguna vez había viajado en subte, Salustriana un tanto desconcertada le contestó que no, que nunca. Hubo aplausos y risas, no termino de entender a santo de que venían ese expresiones, tal vez digo yo, estaba en el guión. En fin.

Después del “nunca” Salustriana hizo un primer intento de comenzar una alocución, diciendo: “Señora presidenta”… Pero dicho primer intento fue interrumpido por la presidente diciendo: “¿No querés, Salustriana, que un día vaya con el Tango 01 y te traigo a Bs. As. para que conozcas los subtes?”

Pausa. La voz de la presidente (”Vas a poder… vas a poder…”) y aplausos, tapaban la voz de Salustriana, intentando hablar con la presidente, “Señora presidenta, Señora presidenta, yo quiero hacerle una pregunta...”, le decía la mujer. “Acá necesitamos cosa más buenas que el subte…”.

Entre el eco, la mala comunicación, la lejanía, y los aplausos debidos a quien sabe que, la presidente entendió pésimo y quedó fatal. Contestándole a su interlocutora: ”No Salustriana, que voy a ser buena, soy una más, siempre me gustó ser una más…” le respondió.

La frustrada e incomunicada conversación que Salustriana intentó denodadamente mantener con la presidente es un vívido ejemplo, de lo que ha pasado entre el pueblo y los gobernantes desde que el mundo es mundo. El pueblo queriendo transmitir un mensaje contenedor de sus necesidades y anhelos y el gobernante sólo entendiendo la “parte pertinente”. Lo que a él le convenía, lo que él quería entender para sentirse confiado, seguro y sobre todo querido.

Parece mentira que ningún asesor, esbirro de turno, obsecuente, olfa, succiona calcetines o manya oreja de turno, fuera capaz, ni haya tenido el valor de decirle a la presidente que estaba entendiendo mal. Por el contrario, todos aplaudían tratando de acallar el pedido de Salustriana.

Por favor, seamos honestos, deberían dejar de hacer ciertas cosas o “prepararlas” con más seriedad. La imagen que dan es misérrima. Con ese entorno, las “campañas imaginarias de los medios hegemónicos” salen sobrando. Con amigos así ¿quien necesita enemigos, sean reales o ficticios? ¿No?

Les dejo el link para que vean el videete.

http://www.dailymotion.com/video/xpats3_cristina-y-salustriana_news

ferro

Besoo.

miércoles, 7 de marzo de 2012

Cuando te toco…

Te miro, tu superficie es dueña de toda mi atención, mis ojos te miran profundo, escrutándote, tratando de desentrañarte. Todo en vos me atrae, me convoca lo que hace que te evoque. Intento tocarte aunque sé que debo frenar y refrenar ese impulso. Sé que producís en mi sensaciones encontradas, aunque tu efecto hace que las olvide por completo.
Busco en mi memoria lo que siento al tocarte, el solo pensarlo, pensarme y pensarte me hace estremecer. Entonces tomo distancia, te miro, y admiro por enésima vez. El tocarte me atrae como el abismo, tu voz muda me inunda, me llama y reclama el contacto.
Sobreviene la magia, ese efecto inexplicable que sobrecoge, embriaga. Ese efecto que se adueña de todo nuestro ser, que se apodera de nuestras sensaciones y domina nuestras acciones. Ese efecto que inhibe todo en mí y sólo hace visible un norte, una meta, un objetivo, mi objetivo.
Mi instinto se hace presente y hace surgir ese impulso irreprimible que me hace seguirlo hasta lograr su cometido. Por fin mis manos hacen contacto y te toco. Mis sensaciones resurgen en mi memoria, aparecen, se encuentran se confunden, chocan y se funden.
Nada es del todo claro, nada es del todo bello, ni del todo feo, ni del todo desagradable. Nada es del todo, nada es absoluto, todo es a medias y desmedido. Lo que siento es extraño y conocido, me colma, me desborda, me controla y descontrola. Hace que mi piel se erice como la de un erizo que se protege de algo que lo amenaza.
Todo eso desencadena el solo y simple hecho de que mis dedos te rocen, o que mi mano se pose en tu superficie o que te tome entre ellas. Debo reconocerte un gran mérito y un enorme poder sobre mis sensaciones. Debo reconocer que, siendo objetos cotidianos, provocan en mi las mismas reacciones que me producen ciertos sentimientos y emociones profundos y sublimes.
Y lo peor es que, por más que lo piense, no entiendo porque. Así es. No soporto la textura del algodón, la lana de acero, la fécula en general y la tiza, sea en polvo o compacta. El solo verlos me produce escalofríos y mi piel se eriza. Sé que su textura me desagrada, me agrede, pero no puedo dejar de mirarlos e intentar tocarlos.
Sus texturas me fascinan, es como mirar fijo una luz o girar y girar. Sabés que te hace mal, que te vas a arrepentir de haberlo hecho. Que te vas a cuestionar y culpar por haberlo hecho, pero no podés dejar de hacerlo. Es atractivo, magnético, irresistible. En fin, nadie es perfecto y yo soy el ejemplo palmario y viviente de ello…

Besooo.

lunes, 5 de marzo de 2012

Nunca digas ¿nunca?

Nunca pensé que esto terminaría así. En realidad, nunca pensé que terminaría. Lo creía eterno, atemporal, sin fecha de caducidad. Tal vez la comodidad y la conformidad trajo esas locas ideas a mi mente. Tal vez debía haberlo previsto. Si algo me enseñó la vida, y de la manera y en la forma más cruenta que pudo, es que nada es eterno.

Todos y todo en este mundo tenemos marcado un principio y un fin. Nuestra única certeza es ese fin, que llega en forma inexorable e impostergable. Es ese fin el que marca un nuevo comienzo, el que pone en marcha una vez más la maquinaria para que esta logre su cometido.

Pero claro, hay excepciones y esta es una de ellas. No siempre el fin anuncia el principio. Hay fines sin principio como en este caso, como en nuestro caso. Mi tarjeta Monedero aún no tiene sucesora.

Para los que leyeron mis otros post, (sí, otros), a este respecto, lean a velocidad de legal de radio. Para los que no los leyeron, léanlo… “a conciencia”. A fines de enero, al igual que muchos felices poseedores de la tarjeta Monedero, mi consorte, ellos y yo, nos enteramos que nuestra tarjeta, no iba a ser bendecida o alcanzada por el subsidio.

A partir de ese momento empezó nuestro interminable, dificultoso, imposible y engorroso periplo para conseguir la SUBE. Lo intentamos durante semanas, pero nada, no estaba por ningún sitio. En un momento comencé a pensar que la SUBE era una leyenda urbana, todo el mundo había oído hablar de ella, pero nadie la había visto.

Hasta que por fin, llegó ese milagro. Ese milagro impensado, ese milagro que aboliría las largas y multitudinarias filas al rayo del sol. Llego a nuestras vidas lo que otrora hubiéramos denominado “Argentina año Verde”. Así es, Argentina había madurado, y se había tecnificado.

Por fin podríamos sacar nuestra SUBE por internet, y así lo hicimos, el 1 de febrero a las 12:05 PM pudimos completar nuestro trámite. La sube ya estaba en marcha, había vuelto a nosotros la esperanza perdida. Todo era cuestión de una semana, tal vez días, u horas para que la tuviéramos en nuestras manos.

Seguíamos ávidos e ilusionados, el trámite por internet, cual niños que siguen por Google Earth la ruta de Papa Noel o los Reyes Magos. Todo estaba allí, los cambios eran constantes, parecía mentira, ella cada vez estaba más próxima, se acercaba a pasos agigantados.

De repente nada más pasó, todo se detuvo, se congeló como en una fotografía. Por días, y días y días nada más supimos de ella. Después de tantos avances sobrevino el estancamiento, el statu quo se hizo presente en nuestras vidas para quedarse.

Esta vez fue mi consorte el que no lo soportó más, el que quiso dar un corte, el que quiso saber porque. Entonces tomó el teléfono y marcó el número, que nos sacaría de las ascuas en las que estábamos sumidos desde el 18 de febrero, día en el que dejó de avanzar.

Primero llamo al número de SUBE. Marcó una, otra, otra, y otra vez más y nada, nada, nada de nada. Entonces llamó al Correo Argentino, la deben tener ellos pensó lógicamente. Después de escuchar un rato de música clásica, una voz humana se hizo presente en el auricular.

Una vez que le fuera formulada “la pregunta” por mi consorte, ella le respondió muy amablemente que el Correo Argentino no tenía nuestra tarjeta, y que ellos tampoco tenían plásticos para darlas. Por lo que nuestras esperanzas de recibir alguna vez la sube se están circunscribiendo a nunca.

Ahora bien, nuestra tarjeta no la tiene el Correo, tampoco la emitió SUBE. O sea que durante todo este tiempo lo único que hicimos siguiendo el trámite por Internet, fue el ridículo.

Para agilizar un poco la cuestión, lo único que se me ocurre, si les falta plástico, es ofrecerles algunas de las tapitas que junto para el Garraham, o algún envase de lavandina, shampoo, detergente. Se lo estaría llevando a Schiavi al Flenni de una corrida, o donde me digan, así nos hacen aunque sea dos tarjetitas… ¿No?

ferro

 

Besooo.

viernes, 2 de marzo de 2012

Ella y su universo

Es notable lo curiosos que somos los individuos. Es relevante como dos personas describen un mismo hecho de manera diferente, de acuerdo a su creencia, su bagaje cultural, su historia. Esto es lo que pone de manifiesto su individualidad, lo que lo hace que un ser sea único e irrepetible.

Aunque parezca extraño, esto viene a cuento por que ayer nuestra Presidente inauguró las sesiones ordinarias. Habló durante horas, varias. Como siempre en su alocución dió cifras, porcentajes. Habló de puestos en los que nuestro país se encuentra. Habló de cosas de las que no entiendo porque no me interesan, o quizás porque no me interesan no las entiendo.

En esas tres horas y pico pasaron muchas cosas por mi cabeza. Se produjo en mi marulo una suerte de “tormenta de ideas” imparable, incontenible, furiosa, copiosa, violenta que no me daba paz. En medio de toda esa vorágine desenfrenada, mi atención fue captada por un único y sólo pensamiento.

Un pensamiento que me hizo pensar muy profundamente, y reflexionar sobre como y porque ella y yo vemos realidades diferentes. Me pregunté porque no puedo ver lo que ella ve, porque yo veo algo diferente.

Me pregunté cual de las dos vive en una realidad paralela. Para mí, la realidad que ella describe es totalmente distinta o al menos difiere en mucho de la que ella describe.

¿Por qué será que vivimos dos realidades diferentes? ¿Tal vez estoy mirando con el cristal equivocado? ¿O tal vez esté mirando del lado equivocado del cristal? Me pregunto si me habrá pasado lo mismo que a Alicia. Y que ella haya quedado del lado bueno del cristal y yo del lado malo. Un lado que no es tan pujante, floreciente ni creciente como su lado.

No lo sé, tal vez en los papeles la realidad se vea mejor de lo que se ve en la realidad. Tal vez la realidad se vea de una manera más amable y pujante a través de otros medios que la remozan y la ponen hermosa, o al menos pasable. Tal vez para cambiar mi mirada de la realidad, tenga que dejar de ver lo que me rodea y ver más el canal oficial. ¿No?

ferro

Besooo.

Muy buen fin de semana.

miércoles, 29 de febrero de 2012

La indiferencia, hace la diferencia.

A veces el no hacer y, sobre todo, el no decir, no significa nada. Lo que hay que dejar claro es precisamente eso, que no significa nada. A veces es mejor aclarar, porque el no aclarar oscurece. Otras veces hay que expresarse de manera indubitable, justamente para eliminar o aclarar las dudas, para que no se generen suspicacias. O directamente para cortar de raíz todas las especulaciones que el hecho genere.

En los últimos días se han producido en nuestro país varios hechos. Algunos graves, otros gravísimos y por demás dolorosos. Estos hechos nos desestabilizan y calan profundo, son cuestiones de fondo que nos ponen a reflexionar, a pensar profundamente. En consecuencia, a preguntarnos: ¿donde nos sitúa la clase política a los ciudadanos? ¿Por qué nadie nos dice nada?.

Siempre he sido muy suspicaz, perspicaz y sobre todo desconfiada. Si algo no se me dice lisa y llanamente, mi imaginación llena los espacios vacíos y los puntos suspensivos. Y les puedo asegurar que genera algo mucho peor que la verdad misma, por más cruda que sea. Como yo, supongo que habrá mucha gente. Para que eso no pase, necesitamos explicaciones claras, concisas.

No nos basta que el vicepresidente salga a tocar con la Mancha de Rolando con una remera que dice: “Clarin miente”. Necesitamos que nos diga porque miente, en que miente, para que miente Clarín y los demás testigos que lo señalan como haciendo “negocios” a través de testaferros. Pero no, él no lo dice. Se lo guarda para sí, y sólo para sí. Porque todavía el juez no lo llamó a declarar. Es en esos momentos cuando surge mi voz interior que nunca se calla, y me pregunta: ¿Por qué el juez no lo llamó?

No sé porque no lo llamó a declarar cuando todas las pruebas lo señalan directamente, no me lo explico. Aunque lo sospecho secretamente sin querérmelo contestar, o querérselo contestar a mi voz interior. Esas y muchas otras cosas son las que no me explico, o que tal vez no quiero explicarme.

Tampoco entiendo porque el secretario de transporte dijo lo que dijo y esta todavía en su puesto. Ni por que la Ministra del Interior mintió como mintió en su comunicado. Contando una historia que pertenecía a una realidad paralela. Una historia que nadie creyó sobre como y porque se lo había encontrado a Lucas, y allí sigue ella en su puesto, cumpliendo esa función como la cumple.

No entiendo, tampoco, porque el estado es querellante en una causa en la que debería ser querellado, por haber incumplido su deber de controlar a la empresa privatizada. Ni porque se tardó tanto tiempo en intervenir TBA. Ni por que faltan 20 minutos en la grabación de la conversación que sostiene el maquinista del tren siniestrado con el control. Tampoco entiendo porque no se le saca de una vez y para siempre la concesión a TBA. Ni porque habiendo pasado una semana la gente sigue viajando en pésimas condiciones como siempre, y en las mismas unidades.

¿Qué pensarán ellos de nosotros? Cuando no nos dicen lo que deberían decirnos, o cuando no nos dicen lo que deberían decirnos. Como siempre tengo más interrogantes que respuestas. Pero lo único cierto, es que yo si sé lo que pienso de ellos, esas tres palabras que me taladran las sienes.

Esas tres palabras que no son publicables, pero que definen a todos y cada uno de ellos de maravilla. Esas tres palabras que debería escribir pero que no escribo por respeto, y porque me lo impide la educación que traigo desde la cuna. Eso es lo que marca la diferencia. En fin, como decía mi abuela Máxima: “Lo cortés no quita lo valiente”.

ferro

Besooo.

martes, 28 de febrero de 2012

En boca del mentiroso…

 

Mentir es un mal arte, pero un arte al fin. Para mentir hay que tener talento. El talento es un don, una extraña alquimia que definiría como: una suerte, de suerte que te toque, combinado con facilidad para algo y habilidad para reconocer ese algo. Esto nos es ajeno y propio a la vez,  nos pertenece pero no es de nuestra propiedad.

No lo ganamos con trabajo o mérito, nos tocó en el reparto de fábrica. Se nos dio al igual que la nariz, el color de ojos o la altura, tal vez para mantener el equilibrio. Lamentablemente si hay algo en esta vida para lo que soy hábil, es para mentir.

No soy una mitómana, detesto la mentira por más que sea blanca, piadosa o pequeña. Esta habilidad que me vino de fábrica, solo la utilizo con fines lúdicos y sano esparcimiento. Para hacer alguna que otra bromilla. Por ejemplo cada año, cada 28 de diciembre, día de los Santos inocentes, mi madre es uno de mis blancos.

El secreto es crear un clima, todo tiene que encajar, no puede haber cabos sueltos. En cierta manera se tiene que estar convencido para convencer, y sobre todo estar seguro de lo que se va a decir. Lo importante es tener un total control, que no se mueva un solo músculo, ni cambie la inflexión de la voz. Es ahí es donde entra en juego el don, habilidad o como se lo quiera denominar. Es él quien nos sostiene para sostener nuestra “puesta en escena”.

Hay varios errores en los que se cae cuando se quiere mentir. Uno muy común es reírse cuando se dice la mentira. Y lo peor, aun, es tratar de ocultar esa risita que se va convirtiendo progresivamente en una risa casi incontrolable. Como hace mi papá cuando me quiere devolver la broma. Por eso siempre lo descubro.

Otro error es decir una mentira y que todo nuestro alrededor diga lo contrario a viva voz, casi a los gritos. Eso es demoledor, insostenible, eso echa por tierra toda esa bella y prolija escena que hemos construido a través de la “fantasía y la inexactitud”. Todo el argumento que planteamos cae ante lo que nos rodea. Es en esos momentos en los que el telón cae, es escenario queda al descubierto y se ve la realidad.

Se ven las cosas como son, se ve que las puertas no son puertas, las ventanas no son ventanas, y los muros no son muros sino solo cartón pintado. Muy bien pintado, con sus luces y sus sombras, pero cartón pintado al fin.

Eso es lo que le pasó a The Economist, una prestigiosa revista reconocida en el mundo de la economía y las finanzas. En la referida revista se recomienda que no se tomen como ciertos los datos del INDEC.

The Economist lamenta el “proceso de degradación” que sufrió este instituto. En la búsqueda por sostener la labor de la presidente. La nota dice que el INDEC “fue uno de los mejores institutos de estadísticas de América Latina”

No faltarán las voces que digan que The Economist es una revista de origen Británico. Que emprendió una campaña de desacreditación contra el gobierno Argentino por su reclamo por Malvinas. Tal vez puede ser… aunque todos sabemos cual es la verdad.

Todos vamos al supermercado, no al que va Moreno, sino a otro. Todos sabemos cuanto rendían $ 100.- hace seis meses, hace un año, o hace dos y cuanto rinden ahora.

Son los mismos $100.- el mismo billete, el mismo color y tamaño que antaño, pero, rinde menos. ¿Por qué será? No lo sé, yo me doy cuenta de eso , vos te das cuenta de eso, The Economist se da cuenta de eso . Pero ellos no se dan cuenta de eso, y eso es por que el INDEC les dice otra cosa.

Quizás el INDEC no haya venido con ese talento de fábrica para decir mentiras por eso se hacen evidentes. O quizás lo haya utilizando tanto y mal, que se cumple lo que decía mi Tía Vina: “En boca del mentiroso lo cierto se hace dudoso”.

ferro

Besooo.

jueves, 23 de febrero de 2012

Esta ¿será la última vez?

 

En otro post, en el que traté un tema similar al que voy a tratar aquí, sostuve que Dios es Argentino. Y que si no nos pasan cosas más tremendas de las que nos pasan, es porque él nos cubre con su halo protector. Él es omnipotente, pero creo que los trenes de TBA lo superaron.

Esta vez no pudo protegernos de todos y cada uno de nuestros males. Del enorme abandono, la estafa, la corrupción y la desidia. Dios no debe ocuparse de cuestiones terrenales. De estas cuestiones incomprensibles, trágicas y vergonzosas, deben ocuparse el o los dueños de TBA. Que es una empresa privada y subsidiada por el Estado Nacional, o sea, por nosotros.

Esos son temas que además también deberían ocupar a las autoridades. Claro, tal vez ellos sé hayan enterado ayer o tal vez hoy de esto. Cuando ocurren este tipo de cosas me conmuevo, aunque lamentablemente no me sorprende. Como dije más arriba, este tema lo traté en otro post en el que me referí a otro accidente. El que casualmente tuvo como protagonista también a una formación de TBA. Ojalá esta sea la ultima vez que tenga que hacerlo.

En ese tren podría haber viajado yo o mi consorte, o ambos. Nosotros también fuimos sufridos y maltratados usuarios de la Ex Línea Sarmiento por muchos años. Viajar en esa línea es una experiencia que definiría como horriespantosa. Si, es algo tan espantoso que hasta pueden inventarse palabras, para tratar de describir esa inenarrable experiencia. Una mezcla ilimitada de horror y espanto.

Todas las formaciones están destruídas, a todas les faltan vidrios, y lo habitual es que las puertas no cierren. Los vagones van atestados, la frecuencia es pésima por lo que siempre se viaja como si fuera hora pico. Es habitual que se cancelen servicios, generalmente no se dan explicaciones del porque.

Otras se informa que la formación no sale por un desperfecto técnico. Otras veces esa formación que se suponía que no salía por que tenía un desperfecto técnico, sale después de cierto tiempo, varios minutos, muchos, muchos, informándose que el mismo se encuentra subsanado. Así mágicamente, lamentablemente la gente se ve obligada a subir igual, sin confirmar en forma acabada si el desperfecto se subsanó o no. De otra manera llegaría tarde o más tarde a su trabajo.

Una vez en Liniers se informó que el tren no seguía porque había habido un accidente. Media hora después, todos los que allí estábamos, no podíamos salir de nuestra sorpresa, asombro estupor y sobre todo bronca. Cuando escuchamos por los altoparlantes: “Que el servicio se reanudaba porque el accidente se había suspendido”.

También es habitual que avisen por los alto parlantes, en pleno trayecto, que el tren no va a parar en todas las estaciones, sino que va a prestar un servicio rápido. Por lo que mucha gente debe bajarse de la formación y esperar a la siguiente, lo que le produce una pérdida de tiempo al usuario.

Se producen habitualmente cortocircuitos y explosiones en las formaciones. Eso genera pánico y hace que la gente, temiendo que se produzca un incendio, rompa los vidrios de los vagones para saltar a las vías.

En las formaciones no viaja personal de seguridad, los robos son constantes. En la tarde/noche no se puede acceder al furgón, por que se convierte en un espacio exclusivo para aquellos, que consumen drogas y alcohol.

En definitiva, el sufrido y maltratado usuario de esta línea viaja incómodo, hacinado, bastante peor que el ganado. Viaja librado a su suerte, con la única protección de Dios.

Mis condolencias para las familias de las victimas. Mi solidaridad infinita con todos los heridos. Y con todas aquellas personas que no tienen otro remedio que tomar todos los días esa pesadilla a la que la empresa denomina “tren”.

Si fue un accidente podría haberse prevenido. Ojalá las autoridades estén a la altura de las circunstancias. Ojalá esta vez sea la última vez. Ojalá esta vez hagan algo definitivo. Ojalá...

Besooo.

miércoles, 15 de febrero de 2012

Un fracaso de miércoles…

“Persevera y triunfarás”, me decía siempre mi abuela Máxima. Tal vez la repetición de ese inocente dicho sea la culpable de ciertas aristas no del todo pulidas que forman mi carácter. Aristas que, obviamente y no tanto, he tratado de ir puliendo sin éxito a través de los años

Aunque, pensándolo bien, el dicho popular que me repetía mi abuela en nada tiene que ver con mi enorme costado, casi frente, porfiado y más que tozudo.

Más bien, esos son mi rasgos inherentes y característicos, cuya patente por el momento se encuentra en trámite. Por tanto, tengan a bien abstenerse de registrarlos.

Esos rasgos, aristas y/o costados incipientemente limados, son los que me convierten en una luchadora incansable de causas estériles y perdidas.

Hoy mi causa, espero que no perdida sino simplemente demorada, es la SUBE, mi SUBE. Ante todo quiero aclarar un temita por este medio, ya que perdí las esperanzas de encontrar al Sr. Schiavi en alguna cola, en virtud que renunció a su subsidio. Tampoco pienso que vaya a leer esto, pero… Como les dije, las causas perdidas son mi débil debilidad.

En mi caso al menos, no es como dice el spot oficial “que todos esperamos hasta ultimo momento para obtener la SUBE”. Tenemos la tarjeta Monedero. mi consorte la tiene desde el 2007 y yo desde hace más de dos años.

Nuestro retraso en la solicitud se debió a que, a ultimo momento, como hacen siempre, salieron con que no iban a servir más las tarjetas que teníamos.

Por eso, cuando se hizo el aviso, en forma extemporánea, comenzamos con mi consorte el largo y estéril periplo de intento de consecución, infructuosa por cierto, de la SUBE.

Hace dos semanas se produjo el Milagro, el milagro se produjo el miércoles 1, en el que anunciaron que la SUBE se podía sacar por Internet, un milagro de miércoles, sin duda.

El progreso llamaba a nuestras puertas. Atrás quedaban las colas interminables, la falta de plásticos y los antipáticos carteles anunciando falta de sistema o agotamiento de existencias. Me sentía feliz, por fin iba a tener mi SUBE.

Dos semanas después de ese hecho milagroso, en el que después de una congestión internetística pude por fin iniciar mi trámite, mi esperanza comienza a debilitarse, a tornarse inexistente. En estas dos semanas sólo hubo silencio.

Nunca recibí un mail confirmatorio, ni uno rechazatorio. No hubo ni siquiera un histeriqueo de parte del ministerio, mediante un mail que me confirmara para luego rechazarme.

Yo sigo igual, día tras día de miércoles. Sigo sin tener la tarjeta SUBE en mi bolsillo. Sigo esperando una respuesta que alimente mi esperanza, sigo tratando de procesar este fracaso de miércoles.

Besooo.

lunes, 13 de febrero de 2012

¿Qué va a pasar?

Un día estábamos en clase de Geografía. El tema era los ríos y sus cuencas. Como siempre, una cosa trajo a la otra. Y la otra trajo el planteo que nos hizo la profesora: “El agua dulce se está agotando, los mares avanzarán sobre el continente. Piensen”, nos dijo, “que pasaría si el mundo se quedara sin agua.”

Acto seguido, se produjo un silencio sepulcral, nadie podía imaginar un mundo sin agua potable. Nuestro país estaba colmado de ríos, era algo inimaginable. Entonces, alguien pronunció la respuesta preclara, que la humanidad estaba esperando desde hacía centurias.

Algún iluminado dijo: “Cuando no haya agua… ¡tomaremos soda!”. En ese momento, nos pareció de lo más ingenioso y sobre todo gracioso. Claro, eso generalmente sucede cuando uno es chico, inconsciente y está en la edad del pavo.

En algunos países y continentes el agua es un bien preciado porque es escaso, muy escaso. Los desiertos avanzan a pasos agigantados sobre regiones que antes eran fértiles. Por aquellos lares, no utilizan el agua como lo hacemos nosotros. Para nada.

La misma cantidad de agua que nosotros utilizamos en un día es, quizás el consumo que ellos tienen para una o varias semanas. No debe ser fácil vivir con el agua racionada, cuidándola como si fuera oro.

¿Qué pensaría esa gente si supieran que a los gobernantes de nuestro país le importa más el oro que envenenar el agua?. ¿O que les importa más que pasen los camiones con explosivos que la seguridad de la gente que los puso en su puesto?

El viernes estaba mirando lo que pasaba en Tinogasta. Sentí tantas cosas. Sentí impotencia, dolor, y sobre todo vergüenza propia y ajena. Se me hizo un nudo en la garganta y en el corazón al ver a la policía reprimir a los manifestantes con balas de goma, gases, golpes y perros.

Todo valía, nada era mucho para reprimir a los manifestantes como si fueran delincuentes. Parece que todo es poco para defender los intereses de las mineras, sólo es su voz la que vale, y la que cuenta.

Entre los manifestantes había una chica con su hijito de la mano y otro bebé en su panza. La habían golpeado y mucho. Ella estaba llorando y su hijito la consolaba. Lo curioso es que a pesar de que estaba muy golpeada, no lloraba por sus golpes, tal como dijo ella: lloraba por impotencia. Por que nadie los escucha, porque están solos.

Me impactó la mirada del nene hacia la policía, que le había pegado a su mamá y a sus vecinos. El los miraba en silencio, con sorpresa, y estupor. No entendía muy bien que era lo que estaba pasando.

Yo me pregunto, ¿cómo explicarle a ese chiquito que la policía que debería proteger a los ciudadanos, es la que los está reprimiendo sólo por defender pacíficamente sus derechos y los de todos nosotros?

Les soy sincera, yo no podría hacerlo, se me caería la cara en mil pedazos. Tal vez alguna autoridad podría hacerlo… ¿No?

Mi solidaridad infinita con la gente del Famatina. Se puede vivir sin oro pero NO SIN AGUA.

Besooo.

PD: Después que se fuera la policía, los manifestantes volvieron a cortar la ruta en Tinogasta.

viernes, 3 de febrero de 2012

Mi Kriptonita

Me sume, me consume, me atrapa y lo repelo. Me invade y lo evado, pero el sólo verlo me debilita. Su estrategia es simple: él sólo se presenta delante de mí. Eso me paraliza, me distrae y con ello neutraliza mi defensa a su ofensa.
Profundo, pasión, furioso bermellón, chillón, claro, oscuro, señal, sangre o punzó. Son distintos los tonos, variantes, componentes, escalas y valores. Aunque genera en mí una misma sensación, un mismo sentimiento, un mismo rechazo y disgusto.
Al igual que Superman, yo tengo algo que me estigmatiza, me saca fuerzas, consume mis energías como si mis pilas estuvieran en corto y me debilita. A diferencia de él, lo que produce este efecto en mí no es un mineral, y mucho menos verde. Es un croma y es el rojo.
No sé por que, pero es un color que detesto. Es un color que si es usado en mi derredor me debilita, me pone colorada, consume mis energías y me exaspera. Es un color que no elijo, que no me simpatiza ni me atrae. El rojo me da mala espina, para mí es de mal augurio.
Esto no es algo casual, sino causal. Varias cosas sirven de apoyatura a mi teoría de que el rojo no es una buena señal. Por ejemplo, en las películas, libros de cuentos que tienen personajes de madrastras malvadas, series, y novelas de bajo presupuesto, el villano siempre está vestido de negro. Pero ¿de qué color esta vestida la villana o bien tiene algún detalle que la distingue?.
Por supuesto, de rojo. Siempre de rojo. Y si no tiene algún detalle sobresaliente. como unas uñas interminables pintadas de rojo, o tiene su boca prolija e intensamente coloreada de rojo, o su pelo es de un rojo imposible, o lleva unos zapatos con un taco de veinte centímetros de con un rojo que te deja sin humor vítreo.
Hay que tener algo muy claro, y en esto hay que ser muy específico y preciso por que puede dar lugar a confusión. Un detalle no invalida al otro, a veces la mala en cuestión cuenta con varios detalles. Aunque, depende, claro está, del grado de maldad que se quiera significar.
La regla de oro es que siempre en estos casos hay algo rojo que anuncia a voz en cuello que esa va a ser la piedra del escándalo. La que no se trae nada bueno bajo el poncho, la que va a sembrar la discordia en la parejita y va a tratar de quedarse con el marido de la sufrida protagonista. El rojo es el color que unifica y embandera bajo sus filas a los non sanctus de las ficciones. Es así, va de suyo, todo el mundo lo sabe.
Tal vez esta cuasi cromatofobia sea todo obra y cuestión de mi marulo que no esta del todo en equilibrio, y hace imputaciones o asociaciones libres que nada tienen que ver con nada. Tal vez esta extraña aversión al color rojo que tanto me altera se deba a un hecho traumático ocurrido en mi niñez o adolescencia.
Quizás me traiga recuerdos de los múltiples porrazos que me dí, tratando de aprender a andar en mi bicicleta Aurorita, que casualmente era roja. O quizás se deba al hecho de haber tenido tanto y tanto feriado en matemática en mi boletín (léase aplazos).
Besooo.

jueves, 2 de febrero de 2012

Venezaires

Hoy pensaba tomarme un jueves sabático. Ayer mi atención estaba dispersa, no lograba captar mi interés con nada. Estaba allí sentada frente al monitor, mirando fijamente la poco inspiradora página en blanco. Veía el cursor inmóvil, titilando.
Sentía que él me decía, en cada parpadeo “No importa, si no se te ocurre nada, dejá. Dejame acá, yo sigo haciendo lo mío, titilar”. Hasta que por esas cosas, dirigí mi mirada hacia la ventana, como tratando de ignorar el permiso que me daba el cursor, y ví la terrible transformación que se estaba produciendo.
Ví como una maravillosa y soleada tarde de verano se convertía en el presagio de una desastrosa tormenta. El cielo se fue tornando de un celeste cielo a un verde extraño, para convertirse después en un negro casi profundo.
Luego ese silencio ensordecedor que se oye cuando el cielo se torna denso, pesado. Y se sitúa bajo, bajísimo, tanto que casi puede tocarse apenas estirando el brazo. Después de ese instante se produce la tormenta, ruidosa, orgullosa, provocativa, furiosa, destructiva, pomposa y violenta. Y cuando ella comenzó a mermar, entramos en cadena.
Ella habló a destiempo, la retrasó la tormenta, como dijo de manera enfática. Aunque sólo la retrasó, permitiéndole transmitir todo ese cúmulo de datos numéricos, estadísticos, y porcentajes. Soy absolutamente sincera, al segundo porcentaje y tercera cifra, mi atención pegó un portazo y se fué, dejándome sola con mi inexistente hemisferio izquierdo.
Sé que algunas cosas subieron y otras bajaron. De lo que no estoy segura es si subió lo que tenia que subir y bajó lo que tenía que bajar. Aunque claro, si estos datos emanan del INDEC, daría lo mismo.
La cuestión es que ayer llovió como nunca y se inundó como siempre. La ciudad parecía Venecia, no era del todo navegable, pero casi. Algunos autos se tornaron en una suerte de barcos a la deriva porque flotaron y chocaron entre sí a causa de la corriente. Si. hacemos todo a medias, porque para que las calles de la ciudad sean navegables, todavía nos falta infraestructura.
Lo raro es que pasan los años, pasan los gobiernos, y el problema subsiste. Si no se tapan las alcantarillas porque “tiramos basura”, se desborda el Maldonado, o bien se producen ambas cosas. Pero al menos una vez al año estamos con el agua hasta el cuello. Al menos una vez al año, literalmente hablando…
Últimamente, el ser porteño se esta tornando un Karma, en una empresa peligrosa, riesgosa, casi como vivir al filo, al límite. Una suerte de maldición se cernió sobre nosotros. No sólo nos castiga la naturaleza con sus inclementes inclemencias, sino también el Ministerio del Interior dejando nuestra seguridad a la deriva en hospitales y subtes.
Me pregunto, ¿qué habremos hecho para merecer esto?. Esta maldición que nos aqueja a los porteños ¿tendrá algo que ver con que Filmus perdió en la ciudad?. No lo sé, una vez más quedo con más incógnitas que respuestas.
Besooo.

miércoles, 1 de febrero de 2012

¿Un milagro de miércoles?

Esa extraña dicotomía, esa mezcla incomprensible de época de las cavernas y generación X que tiene nuestro país. De repente te encontrás en el siglo XIV rodeado por todos sus laberínticos vericuetos e incomodidades. Y así de un plumazo, casi sin darte cuenta, el siglo XXI te toca el hombro, y se te hace presente frente a vos como por arte de magia.
Estos últimos días vi buscar y busqué la SUBE infructuosamente. Era casi tan difícil de encontrar como la aguja en un pajar, la fórmula de la felicidad, el secreto de la eterna juventud, el oro al final del arco iris, o el mismo eslabón perdido. El universo se había vuelto en contra de todos nosotros, los buscadores de la SUBE.
Los motivos por los que ella no se hacia presente eran varios y diversos. O no había formularios, o no había sistema, o no había plástico, o faltaba voluntad. Había de todo menos lo que tenía que haber y faltaba todo lo que no había. En fin que todo salía sobrando o faltando, todo dependiendo del cristal con el que se mirara.
Lo cierto, lo real era que perseguíamos un sueño, una fantasía una quimera… Algo sin existencia, sin substancia, sin cuerpo y sobre todo sin alma. Ya habíamos perdido nuestra fé, esa que según las escrituras puede mover montañas, pero no conseguirnos la SUBE.
Fue en ese momento cuando creí que todo estaba perdido que la vi. Ella no me vió, pero yo sí a ella. Era “la noticia” esa por la que todos estábamos clamando y reclamando. Esa que nos pondría nuevamente en este milenio y en esta centuria.
La SUBE se puede solicitar por Internet. Al fin nuestras plegarias fueron escuchadas. Mi consorte subió raudo las escaleras, se sentó frente a su PC y digitó con orgullo la dirección en cuestión. La página no funcionaba, ni en ese momento ni media hora después ni tampoco una, ni dos. Tal vez lo conseguimos después de tres horitas de puro intento.
Cuando por fin había obtenido mi número de trámite eran las 0:05 del día miércoles, emocionada grité “¡Milagro de Miércoles!”. Claro, ahora para que se dé el milagro principal, hace falta que se sucedan varios milagros satélites. O, lo que es lo mismo, una sucesión de pequeños milagros que hacen al cumplimiento del milagro principal.
Es decir, tengo el número de trámite, o sea pude llenar ese maravilloso formulario que tantas veces reclamé y por esas cosas la vida me negó. Pero todavía no tengo la tarjeta físicamente, la tengo de manera virtual, o sea, es como un supuesto. Porque lo que se dice en firme, firme, en la mano, no tengo nada, sigo como hasta ayer cuando intentaba conseguir la SUBE o entrar a la página.
Para tener la tarjeta en mis manos, todavía la Secretaría de Transporte tiene que mandarla a mi domicilio a través del Correo. Y para que me llegue, el Correo tiene que funcionar y no estar en conflicto. Y para que no esté en conflicto hay que solucionar el temita que tienen en el Ministerio de Trabajo con Moyano, que es el que casualmente esta bloqueando la salida de los camiones.
La cuestión es que como siempre termino con más dudas que certezas. Lo único que ansío es que este Milagro tecnológico, producido un día miércoles no termine como un milagro de idem.
Besooo.

lunes, 30 de enero de 2012

SUBE, la gran quimera...

Estos días estuve mirando con terror, horror y espanto las multitudinarias colas que hacían los sufridos usuarios para conseguir su tarjeta SUBE. Los miraba con empatía, solidaridad, ternura y un poco de alivio.
Ellos estaban allí, debajo del sol, haciendo colas interminables, nutridas, en las que permanecían horas y horas. Sin que ninguno de los responsables de que ellos estuvieran allí les alcanzara ni un mÍsero baso de agua. Por suerte, gracias al cielo y a mi consorte que me la regaló, yo tenía hacía dos años mi Tarjeta Monedero.
Una vez el destino me había protegido bajo su ala. Esta vez no me había señalado. Esta vez, extrañamente, los señalados eran ellos. Pero hubo algo que nubló mi inmaculado cielo cerúleo, algo que lo pobló de negros nubarrones que se ciernen amenazantes sobre mi cabeza sin la mínima intención de desaparecer.
Todo comenzó cuando escuché a mi consorte verter duros epítetos, “¿Qué pasó?”, le dije. “La Monedero no corre más”, me dijo. “Y lo peor es yo acabo de cargarlas”. No voy a transcribir, pero imaginen haber leído al menos una página y media de epítetos. Esta vez, proferidos por mi, muchos piiiipiiii, piiiiipiiiiii, y unos cuantos:”@#¿?*¡!#”.
En ese terrible momento, sólo venían a mi cabeza preguntas retóricas, frases sin sentido, reproches inútiles, compulsas, reclamos al cielo, a la vida, al mundo, al universo, y sobre todo a mi destino. Mi destino que no para de reírse a carcajadas en mi propio rostro, mi destino que siempre me señala para ser su objetivo, su blanco móvil. “¿Por qué sos tan cruel?”, le dije. Pero él nada me contestó.
Debíamos conseguir la tarjeta SUBE, era perentorio. El viernes mi consorte intentó en Once, pero no habia más formularios. Esa noche, estaba haciendo zapping, y por esas cosas del destino ví el desinformativo de la Televisión Pública, 6,7,8,. Pasaban un informe concienzudo, sobre expresiones vertidas por Susana Andrada, de Defensa al Consumidor, en relación a la tarjeta SUBE y su distribución.
Ella sostenía que no era fácil conseguir la tarjeta porque no se había informado debidamente sobre cuales eran las bocas de expendio. Y que por eso todos se concentraban en las más conocidas. Andrada, también planteaba que sólo se habían dado dos millones de tarjetas y que a este paso no se iban a poder entregar a tiempo los cinco millones restantes.
En el informe, una voz en off, defenestraba a Susana Andrada con un serio, sólido y demoledor argumento. Sostenía que la única vez que ella se había subido a un micro fue en su viaje de egresada. Y que ella creía que la gente viajaba en palo. Un chascarrillo de lo más desopilante, obviamente, solo para personas de altísimo CI.
Pero los 6,7,8, demostraron que la realidad distaba mucho de lo expresado por Andrada. Probaron de manera palmaria e indubitable, que todos mienten, menos ellos, naturalmente. Para ello emitieron una nota en la que mostraban a dos personas, dos, un hombre y una mujer. Ambos daban testimonio de lo fácil, rápido y sencillo que era conseguir la tarjeta pasajística en cuestión
En el referido informe, se veía de fondo una muchedumbre haciendo una cola interminable. Una imagen un tanto contradictoria, si se me permite la expresión. ¿Cómo habiendo tanta gente hicieron tan rápido? Eso no lo explicaron en 6,7,8,. Pero si algo me enseño la Reverenda Madre Victoria, es que los milagros existen, y si no los entiendo, no importa, es “Misterio de Fe”. Por lo tanto tampoco se discuten y mucho menos se cuestionan.
Tomando en cuenta esta premisa, el sábado por la mañana buscamos en Internet, los lugares de expendio de la SUBE, próximos a nuestro domicilio. Y allí nos dirigimos con el DNI en mano y nuestra fe como aliada, en busca de nuestra bien amada SUBE.
El primer lugar era una librería que nos quedaba a una cuadra de casa, llegamos allí y está cerrada por vacaciones hasta el 6 de febrero. Bueno, un tropezón no es caída, así que sin siquiera lamentarlo nos dirigimos al segundo punto de nuestro itinerario.
En el Correo Argentino, al llegar vimos en la puerta un monono cartelito impreso que rezaba: “Tarjeta SUBE sin sistema”. Como iba con mi fe pensé: “Quizás ese cartelito es viejo”. Así que abrí la puerta y escuché como una dulce empleada le rugía a una pobre señora por esa especie de micrófono: “¿No vio el cartel de la puerta? Si ve que no hay sistema para la SUBE ¿Para que entra?”.
“Ah bueno”, pensé, “no hay sistema, ni tarjeta, ni educación y mucho menos buen trato. Menú completito como siempre”. Como soy muy afecta a los dichos y refranes me dije: “no hay dos sin tres”, “la tercera es la vencida”. Y allí nos fuimos los cuatro mi consorte, nuestras fes y yo con los dedos cruzados y un Pilato en el pañuelo. Por las dudas, en estos casos lo que abunda no daña.
Pero al llegar al tercer lugar había un cartelito no tan monono escrito con birome azul, verde y un poco de bronca, que decía: “No damos SUBE”, corto, conciso, tajante, demoledor. A decir verdad, tanto a Dany como a mi, a esta altura ya la fe nos había abandonado. Creo que se quedaron mirando vidrieras en el Shopping Caballito.
Así que decidimos seguir solos al cuarto punto. Mientras íbamos caminando sentencié: “Si los llego a encontrar a Tomada o a Schiavi, en la cola para sacar la SUBE les voy a decir sus verdades”. “No” me dijo Dany, “no los vas a encontrar por que ellos “renunciaron al subsidio””. Ufa, el único incentivo que tenía y este hombre me viene a arrebatar la ilusión de esta manera. No hay derecho
Cuando llegamos al cuarto punto de entrega estaba pegado en la puerta de ingreso al local este cartelito
Tarjetas SUBE Agotadas
En vista del fracaso obtenido, llamamos al teléfono 0800-777-7823, donde una hermosa voz grabada me dijo que el horario de atención era de Lunes a Viernes de 9 a 20… Al igual que Dios, los de la SUBE atienden sólo en Buenos Aires, de Lunes a Viernes, en horario de oficina.
¿Continuará?
Besooo.
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