jueves, 5 de enero de 2012

Llamado de atención

Como todo el mundo sabe, o al menos todos en este país, y por si hay alguien que estuvo ausente de este planeta, o no salió del frasco a tiempo para enterarse, les cuento. Ayer operaron a la Presidente, le extirparon la glándula tiroides. Por suerte la operación fue un éxito. Se recupera rápidamente, y dentro de 48 horas le darán el alta correspondiente.
Estos días estuve mirando y siguiendo con mi atención a pleno, como se sucedían los hechos atinentes a la intervención quirúrgica que se le iba a practicar a nuestra Primera Mandataria. En ese caso, sí esta bien poner la “a” que indica el género femenino, en el otro no, por que el género lo da el artículo.
Volviendo a los hechos, decía que estaba tranquilamente mirando todo el apoyo que estaba recibiendo nuestra Presidente. Y fue en ese momento en el que apareció mi atención que había captado a mi interés, y estaba ávida de conocimiento, o al menos de cierta información.
Como hace siempre, primero fue sutil y me llamó tocándome levemente el hombro. Intenté hacerme la distraída y no hacerle caso. Entonces se sentó enfrente de mí, me miró a los ojos y comenzó con su prolongado interrogatorio. Como no le conformaba y mucho menos le convencía lo que le contestaba, comenzó con los porqués como si fuera una criatura de dos años.
Me acorralaba, me atormentaba con sus preguntas, y la verdad es que yo no tengo todas las respuestas. Y mucho menos esas que ella quería que le de. Y sino juzguen por ustedes mismos, estas son algunas de las preguntas que mi atención me formuló.
“¿Qué hace toda esa gente allí? ¿Por qué acampan en ese lugar desde hace tres días? ¿Por qué hay tantos carteles con nombres de políticos? ¿Por qué esa gente no está trabajando por nuestro País?¿Están de vacaciones? ¿Cómo hacen con la comida? ¿Adónde van al baño? ¿Quién les lleva el agua para el mate?”
Yo hice lo que pude, le dije que eran militantes, que le estaban dando su apoyo a la Presidente. Para que ella se sintiera mejor, para que estuviera contenida. Para que supiera que sus militantes estaban con ella, dándole su cariño y su apoyo desinteresado y anónimo. Esto último sólo en algunos casos. Claro, hubo cosas que ella me pregunto y escapaban a mi conocimiento. Así que me limité a contestar sólo lo que sabia o creía saber.
Aunque a ella no le conformó, siguió, y siguió preguntando. Y yo seguí respondiendo que no sabía, que lo ignoraba. Pero con esa respuesta solo logré enfurecerla más y más.
“Estoy furiosa, por eso te voy a hacer una última pregunta, es tu oportunidad de salvarte o condenarte. De tu respuesta va a depender que por esta vez te perdone. O que no te hable nunca más, o al menos por un tiempo.”
“No puede ser que ignores todo lo que te pregunto, que no logres interesarte por lo que a mi me interesa. Que ni siquiera te dignes a buscar en Internet respuestas a unas simples preguntas que te formulo, para informarme y formarme.”
Lo pensó por un segundo, respiró muy profundo y, me dió su ultima estocada, diciéndome: “La Presidente eligió el Hospital Argerich para atenderse, ¿no es así?”.
Orgullosa de saber la respuesta le dije: ”Así es”
Pero parece que la pregunta, venía con repregunta, y no bien terminé de contestar, con tono firme y muy vehemente me dijo: ”¿Y entonces, por que no la operaron allí?”
Para no decir no sé, improvisé, y con un tono de seguridad otorgado por mi sapiencia, le dije: “Porque como era de urgencia no consiguió cama”. Me parece que mucho no me creyó, porque desde ayer no me dirige la palabra…
Besooo.

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