lunes, 7 de marzo de 2011

De las veredas riesgosas y los engendros rodantes

 

En otro post me he referido a los cochecitos de bebés y al uso irresponsable, desmedido y despiadado que se hace de los mismos. Es el turno ahora de otro engendro rodante, aunque no el último de mi lista.

Hoy, señoras y señores, trataremos el tema de  las mochilas con ruedas en las veredas dañadas, poceadas y cuasi pulverizadas y la instrucción sobre su buen uso a fin de evitar accidentes. ¿Ustedes vieron el tamaño o mejor sintieron el peso que tienen esos mamotretos en sus deditos o canillas? No puedo calcular a ojo de buen cubero, pero les aseguro que es mucho, muchísimo.

Ignoro que llevan estas dulces criaturas en esos misteriosos y más que peligrosos petates. Por el volumen supongo que debe ser todo lo que se ha escrito y teorizado sobre el sentido de la vida desde que el mundo es mundo. Intuyo  que también llevan algo sobre el secreto de la felicidad y la eterna juventud. Sino, no se explica.

Ellos van por la vida arrastrando ese bagaje como un presagio. Sin importarles si pisan algún que otro pie, dedo y/o dedito. Al intentar esquivar un pozo hacen un revoleo, describiendo un circulo imaginario que termina  con el incruste de la pesadísima mochila en la tibia de algún transeúnte desprevenido.

Los escuchás venir de por lo menos media cuadra, dependiendo el tránsito, pero a veces no tenés los reflejos o el lugar físico para evitar el temido embate.

Por eso,  padres, abuelos, tíos, padrinos, autoridades, docentes, alumnos, vecinos y seres humanos solidarios: eduquemos a los pequeños soberanos. Enseñémosle a hacer un uso responsable y racional teniendo en cuenta estas humildes recomendaciones,  que surgen de la propia experiencia. Que no lleven la mochila en cuestión paralela a ellos, sino detrás. Que no intenten pasar a toda costa, mucho menos si hay en el camino un puesto de diarios, de flores o un árbol con raíz invasiva que dejo la vereda cual teclas de un piano.  Que tengan cuidado cuando la levantan por que esta a la altura de las canillas y duele (lo he experimentado). Y que si notan que están pisando algún que otro pie, ya que no lo pudieron evitar que por lo menos pidan disculpas.

Por último, y lo más importante, tratemos de que no lleven tanta cosa inútil, no es bueno para sus columnas.

Si con estos consejos no podemos revertir la situación, tendríamos que ir pensando en proveerlos de un pen drive, una tableta, notebook, etc. Serán mucho más caros, estoy consciente de ello, pero al ser más livianos hace que el golpe duela mucho menos.

Besooo.

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