viernes, 5 de agosto de 2011

En la neblina de mi entendimiento

Sigue la ola polar y el frío congelante Pero, ánimo, por que la primavera viene despuntando, y aunque no la veamos se siente su presencia. Al menos yo lo siento. Créanmelo.
Lo que sí se está sintiendo con mucha más intensidad es el clima eleccionario, que hasta hace pocos días estaba tan enigmático y ausente.
Hay algunas cuestiones que suben la temperatura al fragor de la campaña y nos indican, como un faro del tiempo, su proximidad. Las acusaciones cruzadas, los anuncios de campeonatos que hermanen a la A y la B, su contramarcha, los aumentos a los jubilados, algunos temitas de firmas falsificadas, propiedades alquiladas con objetivos non sanctus. En fin, motivos no faltan y mal pensados tampoco. Como decía mi abuela: "No solo hay que serlo, sino también parecerlo". Y eso es lo más difícil. 
Una reflexión aparte merecen las publicidades de los partidos políticos. En general están muy bien hechas, son muy emotivas. La música no está del todo mal, ayuda a crear el ambiente. Pero hay algo importante que falta. Algo debería haber y no hay, al menos yo no lo ví, o no lo capté, o no lo entendí. Y ese algo son propuestas.
Nadie dice concretamente "Yo voy a hacer esto, por eso vóteme". Algunos dicen que dejaron el corazón y describen sucintamente la anatomía humana.
Otro nos dice que en su provincia hay internet gratuita y caminos, muchos, pero kilómetros y kilómetros.
Otros imploran con una mezcla extraña y de dudosa efectividad,  que reúne azoramiento y espanto, quejándose de que se les piden muchos votos, y sugiriendo veladamente que si no no van a llegar,  que está en nuestras manos su destino político, que nuestro voto es vital para no quedar afuera de las generales de octubre.
Otros, en cambio aportan sensibilidad y una suerte de dulce romanticismo, si se me permite la expresión, diciéndose mutuamente y mirándose a los ojos que uno cree en el otro, por un momento mal pensé “esto termina con un ósculo”, por suerte no.
Otros,para convencernos totalmente lo eficientes, y sólidos candidatos que son, eligieron demostrar cuan queridos son, como la gente le da mensajes de aliento, subtitulando los aplausos y ovaciones. Magnificencia en el más puro sentido.
Así que ahora me queda la duda, la duda que carcome y que no es buena. Tal vez tengamos que decodificar los códigos, tal vez tengamos que abrir el mensaje que hay en la botella y leerlo atentamente. O quizás solo debamos leer entre líneas, tan sólo mirar las imágenes y tratar de ver más allá, o el más allá, y, cuando estemos ahí, adivinar.
Aunque pensándolo bien, tal vez todo esto  sea  parte de una campaña bien organizada, para tratar de sacar nuestro potencial ocioso. Solo usamos el 10 % de nuestro cerebro, el tratar de interpretar esta campaña podría llevarnos a forzar nuestra maquinaria craneana al máximo para tratar de comprender lo que ahora nos resulta incomprensible. ¿No?
Besooo.
Buen fin de semana.

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