lunes, 7 de febrero de 2011

Inexplicables rebeldías sexistas

 

Estoy de acuerdo con eso de que cada persona es un mundo. Somos piezas únicas e irrepetibles. Y, como tales, tenemos particularidades, rarezas, costumbres y conductas que  nos son propias.

A veces con mucha, muchísima voluntad, tesón y esfuerzo podemos llegar a modificar, morigerar  o  pulir aquellas conductas que no son del todo agradables. O aquellas que se dan de cabeza con el esquema que prolijamente ha trazado el mundo civilizado.

Hoy voy a dedicarme de lleno a cierta... No sé bien como definirlo, si como conducta, manía,  mal hábito o síndrome masculino que me irrita sobremanera.

Ustedes saben muy bien a que me refiero, esa sonrisita lo dice todo, es como si los estuviera viendo.  Si adivinaron, me voy a referir a esa cuestión bizantina. Esa pregunta que se repitió por generaciones como una constante k desde su invención. Cual es la razón, el motivo, la causa, la traba, la imposibilidad o compulsión que los lleva a cometer esa reprobable inacción bajatoria.

Caballeros y caballeritos ¿Por que siempre, indefectible y constantemente dejan la tapa del inodoro levantada? He recibido un variado abanico de respuestas pero ninguna resiste el menor análisis, por vacías e inconsistentes. El "¿Yo, yo, estás segura?" no nos convence.

Tal vez sea el fantasma de los inodoros, que se empeña en mantener las tapas enhiestas al cielo.

Señores, algunos de ustedes, son bellísimos, geniales, adorables, queribles, simpáticos, compañeros, cariñosos, creativos. ¿Me quieren decir por que se empeñan en ser tan limitados, tercos, obstinados, intransigentes y odiosos?.

Nosotras no somos tan afortunadas en el reparto anatómico.  Fuimos dotadas por la naturaleza con más inhibiciones, culpas,  complejos,  un equipo mucho más complicado que el suyo, y con la mitad de baños. Eso sin contar los millones y millones de árboles existentes en el mundo y que ustedes utilizan libremente.

Por eso, masculinos, sean mas solidarios con el sexo débil. No nos enrostren a cada momento  la simplicidad y practicidad de su equipo. Cumplan su promesa, tómenlo como propósito para la vida, recuérdenlo, no lo olviden todo lo que sube tiene que bajar.

Pórtense bien, no desaten nuestra ira, no nos obliguen a ponerle candado al inodoro y a cobrarles peaje.

Besooo.

3 comentarios:

  1. Alejandro, de Caballito7 de febrero de 2011, 8:42

    La verdad es que no hay ni un solo argumento que defina acabadamente que la tapa DEBA bajarse. ¿Para ocultar qué? ¿Cuál es su utilidad? A los hombres nos resulta molesto tener que perder tiempo en subirla o en bajarla. El primer inodoro, inventado por un hombre, no tenía tapa. Eso fue una complicación posterior. ¿Habrá sido invento de alguna mujer? ;-)

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  2. Querido Alejandro
    La tapa alta sera comoda para el equipo que tienen los hombres no para el nuestro. Es una cuestión esteticosolidaria, queda espantosa la tapa levantada y además nos es sumamente incomodo.
    Las mujeres nos caraterizamos por hacer varias cosas a la vez, y muhas veces utilizamos las instalaciones sin fijarnos. Creeme no es una linda experiencia sobre todo en invierno.
    Ya que pusiste tanta garra y dejaste de ser Alejandro para convertirte en un Angel, selo en todos los sentidos y baja la tapa, si, daleeeeeee
    Beso

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  3. A ver, analicemos. Si reconocés que la tapa sin bajar es cómoda para nosotros, e incómoda para Uds... ¿eso no es un empate? ¿Porqué deberíamos resignarnos a ser los únicos incómodos? Nosotros no les pedimos que dejen la tapa abierta, nos la bancamos como esté. ¿Encima de eso, debemos dejarla como a Uds. les es cómodo?

    Lo de que la tapa "queda espantosa levantada" es un criterio subjetivo y, por lo tanto, discutible. No vas a encontrar en ninguna casa de sanitarios la tapa baja. Andá a Blaisten, si no me creés.

    Que en nuestra quijotesca caballerosidad cedamos a sus caprichitos no significa que tengan algún asidero lógico.

    Un beso.

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