viernes, 4 de febrero de 2011

A las palabras ¿se las lleva el viento?

Las palabras son palabras y se las lleva el viento… Pero, antes o mientras se las lleva pasan por los oídos de interlocutores directos y accidentales.

Las palabras estimulan, contienen, ofenden, adulan, consuelan, hieren, condenan o salvan. Y no necesariamente en ese orden.

En esta era de hipercomunicación incomunicada  las palabras abundan, andan sueltas por todos lados  y en general el viento  las trae para que  las escuche. Es ahí cuando entran en mi mollera, hacen nido y mi imaginación hace el resto.

Uno de los fragmentos conversatorios que más recuerdo por ser una provocación descarada a mi curiosidad, es el de  dos señoras muy bien puestas Tía Vinísticamente hablando. Deduje que eran madre e hija por que una de ellas llamó a la otra mamá. La más joven  tendría unos cincuenta y largos,  la otra la edad suficiente como para ser su madre. El comentario fue: “Por favor, mamá, vos a mi edad estabas en Europa”.

Esta vez le arrebaté velozmente las palabras al viento, y las dejé entrar en mis oídos. Lo que disparó mi  máquina marular a dimensiones hasta el momento desconocidas.

Al comenzar el análisis de la escueta y jugosa frase, se me planteó la disyuntiva de cual sería su significado intrínseco.

Las preguntas eran muchas y mi material de referencia  poco. Mi costado chismoso no dejaba de preguntar ¿Qué le habrá querido decir, o qué le dijo en realidad?.

Después de haber consultado y meditado sobre el particular, me encontré con mas preguntas que respuestas. Por lo que me vi obligada, al igual que si emprendiera un estudio de mercado mediante una encuesta, a reducir el universo a dos opciones:

a) La hija estaba planteando una simple e inocente comparación. 

b) Era un tremendo pase  de factura.

Sintetizando, la opción b fue la favorita del heterogéneo universo consultado. Se arribó a la conclusión que no fue un pase de factura, sino de facturas tipo A, B y C . Esto último fue acotado por Dany, que también escuchó el comentario traído por el viento.

En fin, cuanta verdad encierran las palabras de  la mamá de Susanita, “mal mirado el asunto es apasionante”

Besooo.

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