lunes, 23 de mayo de 2011

Entre redes

A esta altura de los acontecimientos, pensé que había perdido mi capacidad de sorprenderme. Pero no, no fue así, algo sacó del letargo o del ostracismo a mi sorpresa. Por ahora está conmigo. No sé si volvió para quedarse o es tan sólo una visita. Yo mientras tanto disfruto de su presencia sorprendiéndome de sorprenderme.

Mi sorpresa fue rescatada en parte por las redes sociales. Por el uso, el protagonismo, por la total apoderación y captación que han hecho de la vida del humano.

Allí todo se cuenta, se informa a quien se quiere, a quien se ama, que se hizo en el día, que vas a comer. Se pierden las inhibiciones. Al igual que lo que pasa con un diario intimo, se lleva una cronología pormenorizada de los hitos de nuestra vida. Se gana en profundizar el intercambio de comunicación y en difundir información.

A ver, lo dije rápido, no lo pensé ¿Se profundiza la comunicación o tan sólo se comunica en el aire? ¿Nuestros interlocutores leen lo que ponemos? ¿Nosotros leemos lo que ponen nuestros interlocutores? ¿Qué pasa con esa información que escribimos y nadie lee? ¿Existe o pasa lo mismo que lo que dicen del sonido, que no existe si nadie lo escucha?

Tal vez estos sean tiempos en los que nadie escucha, en los que mantenemos interminables diálogos sordos, en los que mientras alguien nos está contando su vida con el corazón abierto, estamos pensando en otra cosa. Quizá sabemos eso de sobra, y esa sea la causa por la que acudamos a las redes sociales. Allí hay mas gente, y por lo tanto más chances de lectura, tenemos amigos que nunca hemos visto, pero son esos amigos de fierro, amigos de amigos, que ponen cosas que nos divierten, o nos mandan abrazos o besos o flores, o nos saludan en nuestro cumpleaños. Son más y más, muchos, es estadística pura, no puede fallar. Alguien lo va a leer.

Y aunque tal vez nadie lo lea, aunque tal vez eso no nos importe demasiado, tal vez eso no sea nuestro fin. Tal vez sólo nos basta saber que está escrito, el haberlo contado. Tal vez sólo nos basta la sensación de verlo en una pantalla, como si estuviera en un diario, o en una revista de actualidad. Queda así satisfecho nuestro costado trascendente, nuestro deseo de fama queda saciado.

Lo importante en la vida es llevarse bien con uno mismo, porque podés estar peleado con el mundo entero, pero estar peleado con uno mismo y no hablarse, se torna un tanto difícil, lo he comprobado.

Besooo.

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