viernes, 30 de septiembre de 2011

¿Dónde nos quedamos?

El tiempo transcurre inexorable. Comenzó la cuenta regresiva, la meta está cada vez más cerca y no hay tiempo que perder. Deben utilizarse todos los recursos para lograr un buen posicionamiento. Para ello hay que tener buenas ideas, presentar el mejor plan, cubrir la mayor cantidad de aspectos posibles. Y no dejar ningún resquicio para que el rival se entrometa y gane la pulseada. O, al menos, algo así.

La clase política está saliendo lentamente del letargo en el que estuvo sumida durante estos casi dos meses. Comenzó la segunda fase de la campaña. Los candidatos volvieron al escenario político con fuerzas, energías, ideas y publicidades renovadas. Esto último, claro, no es una afirmación, sino una pregunta que me estoy formulando en voz alta.
Todo está aún tibio, expectante. Daría la impresión que la oposición está como desanimada, pálida, desganada, descolorida, sin norte ni meta trazada. Quizás ahora lo noto esto por que me estoy fijando con más atención. Pero intuyo que esto ocurre desde hace ya algún tiempo, y a las pruebas me remito…

Pero la tibieza del ambiente y la ausencia de fragor en la lucha no evitaron que se produjeran algunas fracturas o diferencias irreconciliables. Que vinieron a perturbar la calma chicha existente hasta el momento.  Como la ocurrida entre el hijo del caudillo radical y el acaudalado heredero supermercadísta.
Quien, de buenas a primeras, dijo: “Me voy”. Y así lo hizo, así que cambió el color de su boleta engamándola con el de su cabello. Y se fue raudo con el candidato puntano, al que le había quedado un lugar vacante. Ruptura esta que no me produjo ni el más mínimo asombro, por lo menos a mi.

Hay combinaciones que no deben hacerse jamás, ni siquiera pensarse, y mucho menos  intentarse. Están condenadas al fracaso o al desastre. Son tan peligrosas como mezclar sandía con vino, leche con naranja o meterse al agua antes que te haga la digestión. Impensado.
Ya sé que no lo van a hacer, pero si me preguntan a mi, yo que ustedes, haría unos pochoclos dulces o salados, como prefieran. Y este fin de semana aprovecharía para juntarme con mis publicistas y ver y rever los spots. Sólo son una sucesión de imágenes, no hay propuestas.

Aunque pensándolo bien, tal vez no sean los spots a los que le faltan las propuestas… ¿No?
Besooo.

Que tengan un muy buen fin de semana 

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